Sobre Obama y el traje de Chacón

Publicado: 09/01/2009 en Comunicación, Elecciones, Política
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Confieso que no he leído nada más allá de grandes titulares sobre el traje de la ministra de Defensa, Carme Chacón, en la Pascua Militar. Espero no haber cometido por ello ninguna afrenta a la profesión periodística. Suelo estar todo lo pendiente que puedo de los grandes temas que afectan a este país. ¿Que como he tenido entonces noticias sobre ese asunto? Afortunadamente para mi apetito diario de información rigurosa y trascendental no he podido abstraerme de tan relevante asunto de debate gracias a que ha sido tema estrella tanto en tertulias profesionales como improvisadas.

Dejando la ironía a un lado, lo del esmoquin de la ministra –elegantísimo y muy favorecedor por cierto– no me parece más que un ejemplo de lo puñeteros que pueden llegar a ser algunos o todos nosotros en determinadas circunstancias. Una de las imágenes más potentes, por toda su fuerza simbólica, de cuantas ha dado nuestra historia política reciente ha sido seguramente la de Chacón embarazada, pasando revista a las tropas. El hecho de que ahora se esté analizando un detalle tan ridículo y banal como el uso de un tipo de vestimenta u otro es fruto de una visión simplista y en gran medida machista.

esmoquincarmechacon

Otra muestra de este ‘reduccionismo informativo’ es que muchos medios de comunicación y ciudadanos estén más pendientes de posibles tropiezos, polémicas o de cualquier atisbo de decepción que de otra cosa en relación con el presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama. Hace algún tiempo escribí que el entonces candidato demócrata a la Casa Blanca era una especie de mesías postmoderno. Este perfil, tan poco dado en Política, entraña ciertos riesgos, ya que al generarse grandes expectativas y una ilusión desbordante es muy probable que se provoque también frustración y decepción. Pero, ¿realmente es preciso convertirlo en un eje temático central respecto a él?

¿Obama decepcionará? Pues es muy posible. No obstante, lo hará sobre todo entre quienes antes de su elección ya hablaban de decepción. Los cambios esperados son en muchos casos tan sustancionales que requerirían reformas estructurales probablemente de ámbito planetario. Y no sólo eso, sino que determinados agoreros demandarán que todo ello se haga en un período muy breve de tiempo (y bajo el mando de rostros nuevos y a poder ser sin experiencia anterior). Difícil panorama, ¿no creen?

Por cierto… aunque no haya leído sobre el traje de Carme Chacón sí lo hecho acerca de la propuesta de Plan de Rescate para el sector del porno al Congreso de los Estados UnidosUn problema ciudadano de primer orden, por supuesto 😉obamalluvia3

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comentarios
  1. Pablo dice:

    En mi opinión la polémica del traje de la ministra de Defensa, que por cierto a mi también me ha parecido muy elegante, se ha visto alimentada por el fenómeno rosa sumado al político: 2×1 = relevancia.

    Tocando los resortes adecuados, la polémica está servida y lo saben bien los que aplican cortinas de humo cuando les interesa (no digo que sea este el caso para nada)

    En cuanto a Obama, yo me reconozco como de los que creen que decepcionará. Tiene un punto a favor clave: es casi imposible hacerlo peor que Bush. Posiblemente se avanzará en cosas básicas como medio ambiente y nuevas tecnologías aplicadas a la independencia energética que por cierto son bastante más útiles para la seguridad nacional de EEUU que las guerras y “jardines” en los que andan ultimamente.

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  2. Tomás García Broceño dice:

    Estimados amigos:

    La cuestión de la Ministra, demuestra la inmadurez de la sociedad española en algunos sectores, como el colectivo militar, que sigue viviendo en los años cincuenta del siglo XX. Seguro que en otro ámbito hubiera recibido incluso elogios, aunque hemos de acostumbrarnos a que si a un hombre no se comenta la vestimenta que lleva a un acto oficial (normalmente), una mujer tampoco debería pasar por el filtro de la lupa y del análisis de la estética, que es a fin de cuentas lo que está detrás de estos comentarios sobre la vestimenta de una mujer, que en este caso es una autoridad pública.

    Por cierto, con respecto al protocolo, parece ser que avisó a la Casa Real para poner en su conocimiento su intención de llevar esmoquin o smoking.

    Si parece oportuno, como apunta Chema revisar las normas de protocolo, y especialmente aquellas que se opongan de manera directa a la igualdad entre géneros.

    Por otra parte, con respecto a lo que Mª José señala de Obama, coincido plenamente con su apreciación. Es lo que los psicólogos llamamos la profecía autocumplida, y es que todos los que de antemano ya han predicho que Obama va a decepcionar política y socialmente, los hechos les darán la razón. El tiempo juega en su contra, es cierto. No se hace política en el vacío, sino en un país, con una estructura sociodemográfica determinada y con un modelo económico muy peculiar.

    Los cambios, que se verán, estoy seguro, tardarán tiempo en surtir efecto, y es evidente que antes de que se produzcan, serán muchos los críticos y detractores, y los que intentarán que aquellos que le han votado se arrepientan de su decisión.

    Pero también es cierto que nunca un tiempo pasado fue mejor, por lo que a partir de la próxima semana, Estados Unidos entrará en una nueva etapa, que esperemos sea positiva para el mundo en general, pues necesitamos de un liderazgo sólido y razonable de la primera potencia económica, militar e industrial del mundo … por lo menos hasta que los europeos nos decidamos a creer más en nuestro continente.

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  3. Chema dice:

    ¡Ni tanto ni tan calvo!
    Ni un extremo ni otro.
    Ni es mala gestora por ese “incidente” ni es perfecta porque sea mujer.
    Ni estoy de acuerdo con Pedro J. (aunque no he perdido el tiempo en leer sus comentarios al respecto, pero me los imagino, y en cualquier caso con muchos machistas que hayan aprovechado la ocasión), ni porque sea mujer es “cascarón de huevo” exento de crítica posible (como pretenden muchas feministas).

    El problema radica es la tendencia tan habitual en nuestra querida tierra a “absolutizar” todo. Los “nuestros” (nuestro equipo, nuestro partido, nuestro genero…) siempre son perfectos (y no merecedores de crítica alguna) y los otros demonios que critican “sin” motivo alguno.

    Lo dicho, ¡ni tanto ni tan calvo! Ni se es un machista por criticar un fallo, ni por ser mujer hay que defender a otras mujeres hasta el infinito.

    Si un sargento o una teniente en el acto también hubiera decidido no seguir el protocolo (aun pidiendo permiso a sus superiores), ¿que le hubiera pasado? No creo que hubieran sido aplaudidos ni defendidos por nadie y las críticas a su aptitud seguro que no hubieran sido tachadas de machistas por las mismas personas que ahora tanto defienden a la ministra. Y ahí radica el problema, que ella por ser una ministra con buena imagen pública (especialmente en el sector femenino/feminista) tiene una ventaja que no tiene ni otras ni otros.

    Aún diciendo esto. Me parecería bien que actualizase (por lo legal y no unilateralmente) las formas protocolarias y que por ejemplo ZP y Rubalcaba no tengan que ir de chaqué y puedan ir como van cualquier día a trabajar (lo mismo vale para mujeres en el acto, que no tengan que ir como Barbies).

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  4. enfoqueciudadano dice:

    Exacto Lidia. Se debe a una actitud machista y frívola. Chema, respeto lo que dices en relación a la igualdad, pero supongo que obvias que precisamente es la igualdad contra lo que se atenta cuando al tratarse de mujeres políticas hay un sector que se fija más en detalles superficiales y frívolos que en capacidad de gestión, por ejemplo. Éste es un caso claro de esto que digo.

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  5. Pues yo discrepo con Chema, el debate sobre el traje de Chacón no es que sea fruto de una visión “en gran medida machista” (como se dice en el post), es ABSOLUTAMENTE MACHISTA.

    Sobre el porno qué decir…salvo que estoy convencida de que la SGAE apoya sus demandas!!

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  6. Chema dice:

    Estoy de acuerdo contigo en lo banal de muchas discusiones políticas, especialmente lo que afecta a las mujeres en política, pero en este particular caso creo que te equivocas, además de no ser una discusión machista (aunque algunos se escuden en ello para defender a la ministra).
    Soy el primero que no le gusta los excesos obsoletos del protocolo pero mientras esten hay que respetarlos máximo si se es ministra. Si no le gustan debe cambiarlos, no saltárselos a la torera, pues los demás no tienen ese privilegio de hacerlo sin ser sancionados.
    El mismo presidente Zapatero como no le gustaba el anacronismo de los Excmos., cogío y los eliminó para todo el mundo. No dejó de usarlos el pero obligando a los demás a usarlos cuando se dirigieran a el, que es lo que ha hecho la ministra. Se ha saltado el protocolo (que en calidad de ministra del ramo podría eliminar de un plumazo, tal y como hizo ZP), pero si se lo hubiera saltado otr@ participante en el acto de menor rango, seguro que habría sido sancionad@

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