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A modo de continuación de la entrada anterior, en la que recogía la primera parte de mi ponencia en el VIII Congreso Internacional de Marketing de Marketeros Nocturnos, celebrado en Murcia, me centro ahora en comunicación transmedia. Este es el más reciente paso en la evolución que se ha registrado después de pasar de una comunicación lineal, vertical, unidireccional, a una más horizontal e interactiva, a partir, sobre todo, del desarrollo de la web 2.0.

Congreso Marketeros Nocturnos Murcia

Un momento de mi intervención en el VIII Congreso Internacional de Marketeros Nocturnos en Murcia.

En comunicación transmedia los relatos son narrados de forma expandida por múltiples canales y plataformas y se van enriqueciendo al ser compartidos en redes. No consiste solo en replicar, sino en diseminar la historia de manera que cada medio le aporte elementos diferentes.

Esto da lugar a nuevos formatos y nuevas formas de creación y distribución. Es, por tanto, muy relevante el aporte significativo que se produce por la interacción de los públicos. De este modo, las marcas, no solo garantizan un mayor engagement por parte de los destinatarios iniciales de la acción comunicativa, sino que estos se llegan a convertir en auténticos evangelizadores del producto o servicio. Digo iniciales al referirme a quienes va destinada la comunicación, porque, como comenté en la entrada anterior, en la que analizaba el contexto actual, se ha producido una democratización en este ámbito que hace que los roles de productores y emisores de contenidos se intercambien continuamente.

En el apartado televisivo, la comunicación transmedia representa un cambio en la manera en la que nos debemos enfrentar a las audiencias, que eran medibles de un modo determinado en la emisión tradicional por un solo canal. El impacto ahora se expande por otras plataformas y es preciso tenerlo en cuenta.

En la producción de contenidos hay que dar a los públicos el poder de compartir, sobre todo, porque en esta nueva era, las personas con las que se pretende comunicar están en el centro, son realmente protagonistas del proceso. Además, el consumo se ha vuelto eminentemente nómada, en movilidad, de manera que es preciso garantizar el acceso desde múltiples canales y plataformas para que el producto les llegue cuando quieran, donde quieran y como quieran.

Os dejo un breve vídeo del profesor Carlos Obando, director del Máster de Producción Transmedia de la Universidad Autónoma de Barcelona, en el que explica, en mi opinión de forma muy clara, en qué consiste esta forma de comunicación y cuáles son sus principales características.

Esta es la segunda parte de las cinco en las que he dividido mi ponencia “Storydoing y cocreación en comunicación transmedia”. En la primera hablé del contexto comunicativo actual y en la siguiente analizaré una de las principales tendencias que se dan en este.

En los últimos tiempos vemos con frecuencia espacios en los medios de comunicación digitales que destacan lo más visto en su web. Eso provoca un efecto de atracción. Podemos pensar que si algún contenido es el que más éxito tiene podría resultarnos también interesante. Asimismo, es muy común encontrar noticias sobre actualizaciones de estado en Facebook que han conseguido no sé cuántos ‘me gusta’ en poquísimo tiempo o un tuit que logró muchísimos retuits rápidamente. Soy licenciada en Periodismo y llevo años estudiando el impacto de los avances relacionados con Internet sobre la comunicación, pero he de reconocer que aún me sorprende que algunos de estos temas lleguen a ser noticia de portada en medios que he considerado de referencia gran parte de mi vida.

 

A la vez que esto ocurre proliferan portales digitales dedicados a ofrecernos aquello que en ese momento es lo que más circula por la Red. Por supuesto, el sueño de cualquier tuitero o de cualquier persona que se dedica a cuidar diariamente su ‘Fan Page’ de Facebook es conseguir llegar al mayor número de personas en el menor tiempo posible, que la gente comparta su mensaje o que se retuitee sin parar.

 

Hace poco un colega empresario me preguntó que si yo tuviera que hacer un vídeo para llegar a miles de personas con el menor presupuesto posible cómo lo haría. Le contesté que probablemente estuviera equivocado en su enfoque, porque cabía la posibilidad de que entre esas miles de personas no hubiera ninguna del target o público objetivo al que realmente pretendía dirigirse.

 

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Imagen de uno de los vídeos más virales de Youtube, titulado ‘Dramatic Chipmunk’.

 

Por otro lado, habrá quien sueñe con ese instante de gloria en el que los informativos se hagan eco de su vídeo con miles de visualizaciones. A veces este material audiovisual enviado por ciudadanos anónimos permite al periodista llegar allí donde no le ha sido posible e ilustrar sus informaciones a través de la mirada de quien lo presenció en primera persona. No obstante, ¿hay algún límite ético que nos haga soltar el móvil ante una escena que podría convertirse en un espectáculo de masas? Pensé en esto al ver hace unos días ilustrar una noticia en televisión con un vídeo realizado con el móvil por una persona que observaba cómo un perrito, abandonado supuestamente por sus dueños durante horas al sol, se caía desde el balcón de la vivienda, después de un largo rato colgado de la reja hasta la que había trepado. No es nuevo, pero se retomó como material documental para contextualizar una información. Si no lo habéis visto, prefiero ahorrar a mis queridos lectores y lectoras ser testigos del sufrimiento de la caída de ese pobre animal. Si he aguantado estoicamente todo el visionado, pese a mi hipersensibilidad en temas como el maltrato animal y el sufrimiento de seres maravillosos como son los perros, es porque tenía interés por ver qué hizo quien lo grababa para ayudarlo, si es que actuó en este sentido. Hay muchos ejemplos similares en Internet.

 

Compartir sin leer

Está claro que lo viral está de moda y que, como he dicho en muchas ocasiones, hemos pasado de la máxima de “la información es poder” a otra: “el poder está en compartir”. Un reciente estudio citado por la revista Forbes indica que casi el 60 por ciento de las personas comparten contenidos en Internet que ni siquiera han leído. Es decir, estas personas interactúan dándole a ‘share’ pero no se detienen a comprobar si realmente les interesa la información más allá del titular. Esto ocurre hasta tal punto que, según señala Forbes en el artículo que enlazo, la web IFLScience.com llevó a cabo un experimento recientemente que consistió en la publicación de un artículo titulado La NASA ha confirmado que la marihuana contiene ADN de Alien, que había sido compartido hasta ese momento 141.000 veces. La supuesta noticia no hablaba de marihuana ni de ADN de alien, simplemente era “una forma de comprobar cuán popular podía hacerse un titular sin ningún sentido y sin contenido”.

 

En una charla reciente con unas amigas periodistas todas coincidíamos en el peligro que esta práctica de compartir sin leer encierra, ya que un mensaje no contrastado o publicado con apariencia seria por cualquiera en cualquier lugar de Internet puede llegar en poco tiempo a miles de personas que quizá le den credibilidad. Consideramos imprescindible desarrollar en los jóvenes una mayor capacidad crítica y formarlos en comunicación para que sepan distinguir aquellas noticias que de verdad lo son de las que no deberían merecer su atención como tales.

 

 

Hace pocos días tuve la oportunidad de acudir al III Congreso Internacional de Marketing organizado por Marketeros Nocturnos, una comunidad surgida en Twitter para interactuar y compartir conocimientos sobre este tema. De esta edición, repleta de buenos ponentes y de experiencias que hacen de este evento un encuentro cercano, desenfadado y muy enriquecedor, me traigo una conclusión principal. Nos encontramos ante el momento más destacado hasta ahora para una tendencia que ya veníamos apuntando hace tiempo en comunicación: la humanización de las marcas.

 

A lo largo de todas las intervenciones, que versaron sobre Big Data, Social Media, Design Thinking, etc., pudimos analizar cómo el marketing actual:

  • Busca conectar con valores.
  • Persigue empatizar con el consumidor o la consumidora (neuromarketing).
  • Mete la pata y reconoce sus errores.
  • Crea comunidades.
  • Dialoga con sus públicos.
  • Tiende a personalizar al máximo la atención al cliente a partir del análisis correcto de toda la información relevante (big data).
  • Intenta generar experiencias únicas y memorables en los usuarios y usuarias.
  • Emociona y, más allá de eso, despierta sentimientos que perduren…
  • Aprovecha las redes sociales para construir lazos de compromiso mutuo y de confianza con sus clientes actuales o potenciales, algo que se conoce en este ámbito como ‘engagement’.

 

Si observamos detenidamente todos los aspectos mencionados, que estuvieron presentes de un modo u otro a lo largo de todo el Congreso de Marketeros Nocturnos, celebrado en esta ocasión en Málaga, podríamos llegar a la conclusión de que nada de eso se consigue con marcas que presenten una orientación corporativa, sino con aquéllas orientadas hacia las personas, es decir, con marcas humanizadas.

 

Un claro ejemplo en publicidad de esto que os comento es la última campaña publicitaria de la marca de electrodomésticos Balay. Una lavadora difícilmente puede conectar por sí misma con valores, pero sí las personas que hacen posible que esa máquina funcione. En esta empresa lo han tenido muy claro:

 

 

Aprovecho este post con la tendencia más importante que resaltaría de este Congreso para felicitar a la organización por su trabajo y el buen trato recibido. Asimismo, te animo a que acudas al próximo evento de esta gran comunidad y a participar si lo deseas en sus debates todas las noches en Twitter.

 

Por último, si quieres conocer más sobre esta cita marketera, te invito a que visites el blog de Rayko Lorenzo. En este post que os enlazo da muchas claves sobre lo que pudimos disfrutar en la capital malagueña.  Además incluye una gran cantidad de fotos y vídeos.  No obstante, te dejo algunos momentos en imágenes.

 

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Cuando se trabaja en el asesoramiento de un sujeto para la construcción de su marca a partir de una estrategia personal de marketing y de comunicación la formulación correcta de objetivos resulta esencial. Estos deben ser determinados a partir de una tarea previa de análisis de factores relevantes en el posicionamiento, de auditoría, de identificación de valores…

 

Si el individuo para el que se está desarrollando el plan no se siente identificado con los objetivos sugeridos, difícilmente serán alcanzados. Su implicación es fundamental en todo el proceso de ‘personal branding’, no en vano estamos hablando de la gestión de su propia marca. Para ello resulta conveniente que se le motive adecuadamente y que se garantice su participación activa en todo el desarrollo. En este sentido, es necesario que impulse una labor de autoconocimiento que facilite la selección de los valores a través de los cuales quiere diferenciarse. Así debe ser consciente de sus fortalezas, debilidades, aptitudes, necesidades, limitaciones que ha tenido hasta ahora…

 

Asimismo, es preciso que el destinatario del plan formule conjuntamente con el profesional que lo esté acompañando en el proceso los retos que quiera lograr a través de su comunicación personal. Al mismo tiempo hay que garantizar la comprensión y el aprendizaje de las propuestas de acción que se le marquen. Finalmente, la labor de asesoramiento debe ir encaminada a dotarlo de los instrumentos necesarios para que adquiera destreza de modo que, a través de la autodisciplina, mantenga viva su marca personal.

 

Uno de los mayores enemigos en todo este trabajo es toparse con el ego. Como se suele decir popularmente, este puede nublar la vista, por lo que es fundamental dejarlo a un lado, aislarlo, para poder avanzar siendo consciente de las debilidades, pero también de las fortalezas. Un buen plan de marca personal reforzará las segundas para reducir las primeras, siempre desde la convicción de que nadie es perfecto, por lo que difícilmente podríamos sentirnos identificados con marcas que traten de aparentar serlo.

 

Un vez que la persona sea consciente de qué quiere conseguir con su marca y cómo puede lograrlo, lo más importante será que disfrute del camino a recorrer hasta que eso ocurra. Por último, como suelo resaltar, debemos tener en cuenta que una marca está viva, necesita nacer y ser alimentada para seguir creciendo. El trabajo en torno a ella, se corresponda con una empresa, una organización, una institución o un particular, debe ser constante, continuo.

 

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Hace unos días tuve ocasión de intervenir en un acto sobre Política 2.0 organizado por el PSOE de Huelva. Se trataba de una sesión de trabajo con candidat@s, militantes y simpatizantes, en general, interesados en nuevas formas de Comunicación. El éxito de la convocatoria demuestra el interés que despiertan las redes sociales y su proyección para los partidos políticos en la relación con la ciudadanía.

Como comenté a los asistentes, nadie duda ya de la importancia que tiene Internet para la acción política. Hay que estar, por supuesto, pero no de cualquier manera. En relación con los partidos, hay dos formas principales de participar en estos entornos sociales virtuales: una, se reduce prácticamente a mirarse el ombligo (revisar estadísticas, contar el número de trolls que se es capaz de generar, etc.) y otra, que se centra fundamentalmente en explorar instrumentos para mejorar la acción política.

En la tarea de usar Internet, en general, y las redes sociales, en concreto, para introducir mejoras de manera continua en la relación entre políticos y posibles votantes, entre gobernantes y gobernados, resulta fundamental un concepto: la escucha activa. Esta es una idea importantísima para romper el desapego de la ciudadanía con la Política. Con su aplicación, la gestión es compartida con los ciudadanos, por lo que estos dejan de ser meros destinatarios en el proceso comunicativo.

No en vano nos encontramos en un momento en el que el ciudadano tiene más poder que nunca para hacer llegar sus reacciones a los políticos, de modo que éstos puedan darles una respuesta. Tenemos una responsabilidad enorme. Debemos ser garantes de un nuevo modelo de comunicación y de acción políticas que se orienta  hacia el ciudadano mediante la escucha activa. Estas nuevas formas comunicativas sitúan a las personas en el centro de la gestión política. Por ello en un proceso electoral como el que nos ocupa los candidatos y candidatas deben estar en las redes sociales para dialogar.

ROMPER MUROS

Terminé mi intervención comentando que yo formo parte de una generación que ha tenido que adaptarse progresivamente a las nuevas tecnologías. De hecho mi primer contacto con un ordenador fue en la Facultad, en Primero de Periodismo. No nací con un ipad, un iphone, ni siquiera con un teléfono móvil convencional debajo del brazo. Pertenezco a esa generación de ‘inmigrantes digitales’ frente a la que se encuentran los conocidos como ‘nativos digitales’. Estos últimos se enmarcan, igualmente, en la que en nuestro país es reconocida como la Generación Tuenti.

Los nativos digitales son el presente, pero, sobre todo, son el futuro, por lo que resulta esencial romper muros entre las dos generaciones e implicar a los primeros en la acción política. Sin esa generación el cambio hacia una sociedad mejor no será posible.

(NOTA: post importado desde el blog anterior de la misma autora ‘Enfoque Ciudadano’)