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Recientemente me correspondió inaugurar junto al subdirector general de la RTVA, Joaquín Durán, las XVI Jornadas Profesionales de la Fundación Audiovisual de Andalucía, que tengo el honor de presidir. En esta ocasión llevaban por título “Brand in media, la revolución Over the top”.

En mi intervención analicé cómo muchas marcas se están convirtiendo en medios por sí mismas, produciendo contenidos propios y aprovechando los sistemas de transmisión libre (Over the top, OTT) que permiten emitir servicios de audio y vídeo a través de Internet a dispositivos llamados smart o inteligentes.

El mero hecho de que hablemos de revolución al referirnos a plataformas OTT da cuenta de la profunda transformación y de la aceleración de los cambios que se están registrando en este nuevo ecosistema comunicativo. En este sentido, el mayor conocimiento posible del contexto y la anticipación a los cambios que puedan darse en este llevan a las empresas a adquirir ventajas competitivas y a adaptarse mucho mejor.

En este escenario, marcado por una supersaturación de información, un rechazo general a la publicidad que obliga a explorar nuevas vías, una democratización de la comunicación al eliminar a los tradicionales mediadores en el proceso y dar a los destinatarios también el rol de productores de contenidos, una cultura de la imagen, un desarrollo tecnológico que avanza hacia la ultrarrealidad, etc., las marcas que más están despuntando son aquellas que más atentas están a las tendencias y que más están cuidando la Experiencia de cliente (Customer Experience).

No obstante, los medios de comunicación tradicionales son, en mi opinión, fundamentales también en este contexto, aunque deben explorar nuevas fórmulas, como las narrativas transmedia, para conectar mejor con un público que consume en movilidad y aspira a la omnicanalidad.

De todo ello hablé en la presentación que os enlazo a continuación. Podéis consultar todas las ponencias de estas jornadas en el canal de Youtube de la Fundación Audiovisual de Andalucía. Espero que os guste. Hasta pronto.

 

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El pasado viernes día 28 de abril presenté una ponencia titulada “Storydoing y cocreación en comunicación transmedia”, que ha registrado excelentes comentarios entre asistentes, algo que agradezco enormemente. Por eso, he pensado compartirla en mi blog para quienes podáis tener interés en estos temas pero no hayáis tenido ocasión de escucharla.

La presentación tuvo lugar en Murcia en el VIII Congreso Internacional de Marketing organizado por la comunidad de Marketeros Nocturnos. En un marco así resulta difícil aportar valor, al participar con ponentes de tantísimo nivel y un público repleto de otros especialistas en marketing y comunicación. La respuesta a cómo hacerlo la encontré en un paseo por mi pueblo, Cartaya (Huelva). Al pasar por el colegio en el que estudié EGB, que tiene instalaciones similares a las de muchos otros, con un patio de recreo rodeado de árboles, me quedé mirando uno de estos, que era evocador, memorable para mí. ¿Por qué? Porque yo lo planté cuando tenía unos 6 añitos. En aquella clase, que es la única que recuerdo de aquella época, la maestra podría habernos contado lo importante que son los árboles para nuestro entorno, para el mundo. Sin embargo, quiso que lo viviéramos como una acción plantándolo.

Con esta introducción quise hacer referencia a dos aspectos muy importantes que se están dando de manera relevante en la comunicación actual. Por un lado, la cocreación. Yo cocreé junto a mi profesora algo que ahora es frondoso, que ha crecido. Además, en ese hecho hay un relato orientado a la acción. Ella no nos contó el tema a través de un manual en clase. Quiso que lo experimentáramos mediante la acción y eso conecta con el storydoing.

Cocreación y storydoing fueron, por tanto, los temas elegidos para mi exposición en el Congreso de Marketeros Nocturnos. Considero que estas tendencias están marcando la manera de comunicar de las empresas más punteras, más innovadoras, aquellas que piensan y actúan de forma diferente. Además se pueden aplicar a cualquiera de las marcas y negocios, independientemente de su tamaño, no es necesario ser Red Bull, Starbucks, Apple o Adidas. Solo es necesario abrir la mente, querer innovar, afrontar la realidad de forma distinta. Todo esto se desarrolla en un nuevo contexto, determinado por lo que se conoce como comunicación transmedia.

Comunicación Transmedia

Antes de profundizar en los conceptos apuntados anteriormente es muy importante analizar en qué momento nos encontramos. Estamos en una situación de supersaturación en comunicación. Solo el año pasado se presentaron solicitudes para casi 51.000 nuevas marcas y en torno a 7.000 nuevos nombres comerciales en la Oficina de Patentes y Marcas de España. Eso significa que hay muchísimas nuevas empresas o nuevos productos tratando de encontrar un hueco en la mente del consumidor. Además, cada día, lo escribía recientemente Rayko Lorenzo en su blog, cada uno de nosotros está expuesto a unos 3.000 impactos publicitarios, de los que solo nos quedamos con un 12 por ciento.

Nos encontramos también en un momento en el que no solo vivimos en una economía en transformación, sino de la transformación. Ejemplo de lo primero es que el mismo año que se vendió Instagram con 13 empleados fijos y millones de usuarios, en España se destruían 250.000 puestos de trabajo a tiempo completo, según publicaba hace poco tiempo El País.

Estamos viviendo a un ritmo vertiginoso una transformación profunda, entre otras cosas, de los modelos de negocio, pero además, nos enfrentamos a una economía, a mí me gusta llamarla así, de la transformación. Empiezan a adquirir mucha importancia empresas que no nacen simplemente con un objetivo orientado a conseguir beneficios en el sentido más lucrativo del término, sino que, además, tienen como valor el tener un impacto social positivo y responder a una necesidad de la sociedad.

Por otra parte, estamos inmersos en la cultura de la imagen, sobre todo los más jóvenes. Hablamos mucho de los millennials, pero la Generación Z, que es la que nació en torno al año 2000, está a punto de incorporarse al mercado general de consumo. El 70 por ciento de esos jóvenes ve unas dos horas de vídeos en Youtube al día (fuente: estudio de tendencias en Social Media de ICEMD). Además, están enganchados a plataformas de contenidos eminentemente visuales como Snapchat e Instagram.

Al mismo tiempo que existe esa súper saturación de información, de publicidad, de comunicación… hay un rechazo de los usuarios a la publicidad. Se calcula que hay unos 200 millones de usuarios en el mundo que tienen instalados ad-blockers, que no quieren recibir publicidad en sus dispositivos electrónicos mientras navegan. La pregunta que surge en consecuencia es: ¿Cómo pueden enfrentarse las marcas a esta realidad?

Asimismo, vivimos en una sociedad altamente tecnologizada y que consume en movilidad, que quiere acceder a contenidos según conveniencia, donde sea. Esa tecnología está orientada a una ultrarrealidad. Queremos darle más sentido, más significado a la realidad que percibimos. Se habla incluso de transhumanismo, de dar a las personas a través de avances tecnológicos capacidades que ahora mismo no tenemos.

Del mismo modo, en relación con la información disponible y el consecuente desarrollo de productos a partir de esta, avanzamos hacia la era de la hiperpersonalización. La aplicación de los conocimientos en torno a Big Data contribuirá a que las empresas tengan cada vez más claro qué piensa un consumidor o consumidora, qué necesita, qué demanda, cuál ha sido su trayectoria de consumo… y eso va a permitir hiperpersonalizar la oferta destinada a él o ella.

Finalmente, en relación con el contexto, hay un aspecto que considero fundamental. Se ha producido una democratización de la comunicación. Antes las marcas comunicaban de manera unidireccional a la audiencia, pero incluso este término ha quedado ya obsoleto, porque ya no somos únicamente observadores pasivos. Los roles de quienes producen contenidos y quienes los consumen, se van intercambiando continuamente. De ahí el término prosumer o prosumidor.

Contexto Actual Comunicación

En ‘La Odisea’ de Homero, Ulises, al prepararse para ir a luchar a la Guerra de Troya, confía a Méntor la tarea del cuidado y educación de su hijo Telémaco, que debía ser formado para ser futuro rey de Ítaca. Con este origen mitológico, el mentoring se convierte en nuestros días en una disciplina que permite a un profesional con experiencia en un ámbito determinado poner al servicio del desarrollo de otra persona u organización todo ese conocimiento para que saque un mayor potencial y pueda avanzar.

Mentores y mentees compartirán vivencias, impresiones… al tiempo que los primeros transferirán a los segundos su ‘know-how’. Una de las principales diferencias que presenta con respecto al coaching es que en este último caso el coach no tiene por qué tener experiencia en el espacio profesional en el que se desarrollará la actividad, sino que trabajará con una serie de herramientas para que el destinatario o destinataria del proceso desarrolle las capacidades que le permitan alcanzar sus objetivos.

El coaching se puso rápidamente de moda en España, pero, en mi opinión, puede enfrentarse a cierta decadencia y descrédito con la misma rapidez, debido a la saturación en su oferta, motivada precisamente por ese rápido ascenso. El coach Sebastián Rodríguez llega a preguntarse en este post: “¿Se acabó la fiebre del coaching?” Todo este proceso, no obstante, podría conducir a “filtrar” de algún modo el sector de manera que queden los mejores profesionales y mejor formados y no quienes simplemente se subieron a una ola. Entre ellos tengo la fortuna de conocer a algunos excelentes.

Por otro lado, el mentoring está viviendo momentos de auge. El emprendimiento y, en concreto, la puesta en marcha de ‘startups’ llevan a la necesidad de disponer de procesos ágiles de aprendizaje que permitan completar el desarrollo de las empresas a través de consejeros y guías en diversas áreas. Así, está adquiriendo relevancia en grandes empresas. Por ejemplo, los 358.000 empleados que tiene Accenture en todo el mundo, desde el último becario en incorporarse hasta el consejero delegado, disponen de un mentor o ‘career counselor’, según su terminología. Esta herramienta se usa en muchas ocasiones de manera altruista, pero su profesionalización permite también que se desarrolle como una actividad remunerada.

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En España se ha constituido la Asociación AMCES, convertida ya en la mayor red de mentores de emprendimiento, startups y economía social acreditada en España. Tengo el honor de haber sido seleccionada junto a otras once personas de reconocida trayectoria, miembro del Consejo Mentor. Esto me permitirá de manera altruista poder aportar mi granito de arena desde una plataforma con una proyección magnífica (no en vano, ya hay unos 700 mentores dados de alta) para apoyar el desarrollo de estos sectores en mi país.

En los últimos tiempos vemos con frecuencia espacios en los medios de comunicación digitales que destacan lo más visto en su web. Eso provoca un efecto de atracción. Podemos pensar que si algún contenido es el que más éxito tiene podría resultarnos también interesante. Asimismo, es muy común encontrar noticias sobre actualizaciones de estado en Facebook que han conseguido no sé cuántos ‘me gusta’ en poquísimo tiempo o un tuit que logró muchísimos retuits rápidamente. Soy licenciada en Periodismo y llevo años estudiando el impacto de los avances relacionados con Internet sobre la comunicación, pero he de reconocer que aún me sorprende que algunos de estos temas lleguen a ser noticia de portada en medios que he considerado de referencia gran parte de mi vida.

 

A la vez que esto ocurre proliferan portales digitales dedicados a ofrecernos aquello que en ese momento es lo que más circula por la Red. Por supuesto, el sueño de cualquier tuitero o de cualquier persona que se dedica a cuidar diariamente su ‘Fan Page’ de Facebook es conseguir llegar al mayor número de personas en el menor tiempo posible, que la gente comparta su mensaje o que se retuitee sin parar.

 

Hace poco un colega empresario me preguntó que si yo tuviera que hacer un vídeo para llegar a miles de personas con el menor presupuesto posible cómo lo haría. Le contesté que probablemente estuviera equivocado en su enfoque, porque cabía la posibilidad de que entre esas miles de personas no hubiera ninguna del target o público objetivo al que realmente pretendía dirigirse.

 

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Imagen de uno de los vídeos más virales de Youtube, titulado ‘Dramatic Chipmunk’.

 

Por otro lado, habrá quien sueñe con ese instante de gloria en el que los informativos se hagan eco de su vídeo con miles de visualizaciones. A veces este material audiovisual enviado por ciudadanos anónimos permite al periodista llegar allí donde no le ha sido posible e ilustrar sus informaciones a través de la mirada de quien lo presenció en primera persona. No obstante, ¿hay algún límite ético que nos haga soltar el móvil ante una escena que podría convertirse en un espectáculo de masas? Pensé en esto al ver hace unos días ilustrar una noticia en televisión con un vídeo realizado con el móvil por una persona que observaba cómo un perrito, abandonado supuestamente por sus dueños durante horas al sol, se caía desde el balcón de la vivienda, después de un largo rato colgado de la reja hasta la que había trepado. No es nuevo, pero se retomó como material documental para contextualizar una información. Si no lo habéis visto, prefiero ahorrar a mis queridos lectores y lectoras ser testigos del sufrimiento de la caída de ese pobre animal. Si he aguantado estoicamente todo el visionado, pese a mi hipersensibilidad en temas como el maltrato animal y el sufrimiento de seres maravillosos como son los perros, es porque tenía interés por ver qué hizo quien lo grababa para ayudarlo, si es que actuó en este sentido. Hay muchos ejemplos similares en Internet.

 

Compartir sin leer

Está claro que lo viral está de moda y que, como he dicho en muchas ocasiones, hemos pasado de la máxima de “la información es poder” a otra: “el poder está en compartir”. Un reciente estudio citado por la revista Forbes indica que casi el 60 por ciento de las personas comparten contenidos en Internet que ni siquiera han leído. Es decir, estas personas interactúan dándole a ‘share’ pero no se detienen a comprobar si realmente les interesa la información más allá del titular. Esto ocurre hasta tal punto que, según señala Forbes en el artículo que enlazo, la web IFLScience.com llevó a cabo un experimento recientemente que consistió en la publicación de un artículo titulado La NASA ha confirmado que la marihuana contiene ADN de Alien, que había sido compartido hasta ese momento 141.000 veces. La supuesta noticia no hablaba de marihuana ni de ADN de alien, simplemente era “una forma de comprobar cuán popular podía hacerse un titular sin ningún sentido y sin contenido”.

 

En una charla reciente con unas amigas periodistas todas coincidíamos en el peligro que esta práctica de compartir sin leer encierra, ya que un mensaje no contrastado o publicado con apariencia seria por cualquiera en cualquier lugar de Internet puede llegar en poco tiempo a miles de personas que quizá le den credibilidad. Consideramos imprescindible desarrollar en los jóvenes una mayor capacidad crítica y formarlos en comunicación para que sepan distinguir aquellas noticias que de verdad lo son de las que no deberían merecer su atención como tales.

 

 

En círculos directivos se habla cada vez más de la importancia de planificar estratégicamente teniendo en cuenta que nos encontramos en un mundo VUCA. Este contexto tiene como principales características que es volátil, incierto, complejo y ambiguo.

VUCA es un acrónimo cuyo origen se remonta a los años posteriores a la Guerra Fría y que se corresponde con las iniciales en inglés de volatility, uncertainty, complexity y ambiguity. Su uso fue rescatado por el ejército norteamericano tras los atentados del 11 de septiembre, según explica David Ruyet en una entrada en su blog de recomendable lectura y titulada ‘El mundo es VUCA’. En nuestros días su utilización toma fuerza en el ámbito de la dirección empresarial.

Por su parte, Nathan Bennet y G. James Lemoine nos ofrecen en un artículo en la prestigiosa revista de negocios de Harvard esta guía con las principales características para entender este escenario, sus desafíos y oportunidades.

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También Cristóbal Paus da en este post su interesante visión señalando los que, a su juicio, son los ingredientes necesarios si pretendemos sobrevivir en un entorno VUCA.

La importancia de diseñar una buena estrategia es fundamental para obtener éxito empresarial. En relación, en concreto, con la comunicación la tarea se complica, al tener que desarrollarse en un ámbito en el que los cambios resultan vertiginosos y llevan a que tengamos la sensación constante de enfrentarnos a escenarios inabarcables. Solo hay que mirar once años atrás, cuando nació Youtube, por ejemplo, para darnos cuenta de cómo ha evolucionado la manera de comunicar.

En mi opinión, lo primero que debemos considerar es que si tratamos de planificar en un entorno que puede conducirnos al caos nuestra estrategia debe tener la suficiente dosis de adaptabilidad. La siguiente clave para responder a la complejidad de un mundo interconectado como el actual tiene relación con la omnicanalidad.  No se trata de estar en todas partes, es decir, en todos los canales al alcance, sino de ofrecer un servicio coherente e integral en todo el ciclo de vida de la relación del cliente con la empresa. Por tanto, tiene un significado distinto al concepto de multicanalidad.

Por otro lado, en la estrategia  en un mundo VUCA adquiere un significado especial el Big Data y las posibilidades que ofrece para gestionar la información de la que se dispone. Apostar por incorporar especialistas en esta materia dentro de la empresa y que estén relacionados convenientemente con los departamentos de marketing y comunicación es una decisión muy oportuna para encontrar dentro del caos tanto respuestas como nuevas preguntas. Esto nos permitirá poner orden a la ingente cantidad de datos existente.

Asimismo, en un contexto así ya no es suficiente con introducir indicadores en nuestra estrategia de comunicación que nos permitan medir su efectividad al final del proceso, sino que deben establecer una evaluación continua y prever, además, la incorporación de elementos de escucha activa permanente.

Tarun Girdhar resalta en una completa reflexión sobre crecimiento sostenible en un mundo VUCA, que estamos viviendo una era turbulenta, pero a la vez excitante, en la que los cambios se producen a un ritmo vertiginoso y no son radicales, sino transformadores. En este sentido, la innovación y el design thinking juegan también un papel muy destacado.

 

Design Thinking

 

Como indica David Ruyet, “VUCA es caos… pero también presenta enormes oportunidades que solo se van a poder aprovechar si el negocio tiene la capacidad de prever y adaptarse”. Por esta razón es tan importante el coolhunting empresarial. La investigación de tendencias permite detectar indicios de cambio en este mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo, interpretarlos y estudiar las posibilidades que ofrecen. Esto ayudará a orientar la comunicación de la empresa con un enfoque más proactivo que reactivo y facilitará su conexión con la sociedad en la que se enmarca la actividad. No obstante, dadas las características de un mundo VUCA esta tarea es compleja y requiere de la máxima profesionalización.

Espero que te haya resultado interesante y útil este post. Como siempre, estaré encantada de recibir tus comentarios a través de este blog o en cualquiera de mis perfiles sociales. Nos leemos.