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En los últimos tiempos vemos con frecuencia espacios en los medios de comunicación digitales que destacan lo más visto en su web. Eso provoca un efecto de atracción. Podemos pensar que si algún contenido es el que más éxito tiene podría resultarnos también interesante. Asimismo, es muy común encontrar noticias sobre actualizaciones de estado en Facebook que han conseguido no sé cuántos ‘me gusta’ en poquísimo tiempo o un tuit que logró muchísimos retuits rápidamente. Soy licenciada en Periodismo y llevo años estudiando el impacto de los avances relacionados con Internet sobre la comunicación, pero he de reconocer que aún me sorprende que algunos de estos temas lleguen a ser noticia de portada en medios que he considerado de referencia gran parte de mi vida.

 

A la vez que esto ocurre proliferan portales digitales dedicados a ofrecernos aquello que en ese momento es lo que más circula por la Red. Por supuesto, el sueño de cualquier tuitero o de cualquier persona que se dedica a cuidar diariamente su ‘Fan Page’ de Facebook es conseguir llegar al mayor número de personas en el menor tiempo posible, que la gente comparta su mensaje o que se retuitee sin parar.

 

Hace poco un colega empresario me preguntó que si yo tuviera que hacer un vídeo para llegar a miles de personas con el menor presupuesto posible cómo lo haría. Le contesté que probablemente estuviera equivocado en su enfoque, porque cabía la posibilidad de que entre esas miles de personas no hubiera ninguna del target o público objetivo al que realmente pretendía dirigirse.

 

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Imagen de uno de los vídeos más virales de Youtube, titulado ‘Dramatic Chipmunk’.

 

Por otro lado, habrá quien sueñe con ese instante de gloria en el que los informativos se hagan eco de su vídeo con miles de visualizaciones. A veces este material audiovisual enviado por ciudadanos anónimos permite al periodista llegar allí donde no le ha sido posible e ilustrar sus informaciones a través de la mirada de quien lo presenció en primera persona. No obstante, ¿hay algún límite ético que nos haga soltar el móvil ante una escena que podría convertirse en un espectáculo de masas? Pensé en esto al ver hace unos días ilustrar una noticia en televisión con un vídeo realizado con el móvil por una persona que observaba cómo un perrito, abandonado supuestamente por sus dueños durante horas al sol, se caía desde el balcón de la vivienda, después de un largo rato colgado de la reja hasta la que había trepado. No es nuevo, pero se retomó como material documental para contextualizar una información. Si no lo habéis visto, prefiero ahorrar a mis queridos lectores y lectoras ser testigos del sufrimiento de la caída de ese pobre animal. Si he aguantado estoicamente todo el visionado, pese a mi hipersensibilidad en temas como el maltrato animal y el sufrimiento de seres maravillosos como son los perros, es porque tenía interés por ver qué hizo quien lo grababa para ayudarlo, si es que actuó en este sentido. Hay muchos ejemplos similares en Internet.

 

Compartir sin leer

Está claro que lo viral está de moda y que, como he dicho en muchas ocasiones, hemos pasado de la máxima de “la información es poder” a otra: “el poder está en compartir”. Un reciente estudio citado por la revista Forbes indica que casi el 60 por ciento de las personas comparten contenidos en Internet que ni siquiera han leído. Es decir, estas personas interactúan dándole a ‘share’ pero no se detienen a comprobar si realmente les interesa la información más allá del titular. Esto ocurre hasta tal punto que, según señala Forbes en el artículo que enlazo, la web IFLScience.com llevó a cabo un experimento recientemente que consistió en la publicación de un artículo titulado La NASA ha confirmado que la marihuana contiene ADN de Alien, que había sido compartido hasta ese momento 141.000 veces. La supuesta noticia no hablaba de marihuana ni de ADN de alien, simplemente era “una forma de comprobar cuán popular podía hacerse un titular sin ningún sentido y sin contenido”.

 

En una charla reciente con unas amigas periodistas todas coincidíamos en el peligro que esta práctica de compartir sin leer encierra, ya que un mensaje no contrastado o publicado con apariencia seria por cualquiera en cualquier lugar de Internet puede llegar en poco tiempo a miles de personas que quizá le den credibilidad. Consideramos imprescindible desarrollar en los jóvenes una mayor capacidad crítica y formarlos en comunicación para que sepan distinguir aquellas noticias que de verdad lo son de las que no deberían merecer su atención como tales.

 

 

 

La comunicación audiovisual es una de las herramientas más potentes que existen en nuestra sociedad para transmitir valores, en el aspecto positivo, y para perpetuar tópicos y desarrollar estereotipos, en el lado negativo.

A pesar de que en los últimos años, en concreto desde 2012, se ha producido un descenso en el número de horas que la ciudadanía española pasa ante la televisión, la cifra sigue siendo muy significativa. La media se sitúa en las cuatro horas al día, en concreto un total de 243 minutos, según los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2015 recogidos en el Estudio Barlovento.

El televisor ha sido tradicionalmente conocido como la caja tonta, al presuponerse una ausencia de visión crítica por parte de la audiencia. Sin embargo, los contenidos que nos llegan a través de la televisión tienen una fuerza simbólica enorme que, convenientemente conformados desde una estrategia de impacto social positivo, que no tiene por qué producir un alejamiento del objetivo de ganar espectadores y espectadoras, tendrían un poder transformador enorme.

Desde un punto de vista comunicativo, el medio televisivo tiene una capacidad inmensa para llenar nuestras vidas de lo que el lingüista George Lakoff y el filósofo Mark Johnson han llamado “metáforas de la vida cotidiana”. Su conexión por tanto con valores como la igualdad resulta fundamental para seguir avanzando en este sentido.

No obstante, apostar por estrategias de impacto positivo en esta línea no deben reducirse a acciones puntuales e inconexas de responsabilidad social, ni a intentos de cubrir expediente manteniendo ciertos programas con una orientación más formativa. Se trata de garantizar un compromiso global, estratégico, que impregne toda la capacidad comunicativa del medio de manera transversal.

A este respecto realicé este llamamiento en la inauguración de las XV Jornadas Profesionales de la Fundación Audiovisual de Andalucía que puede verse en este vídeo.

 

 

El ritmo vertiginoso de cambios que suponen los avances tecnológicos y, fundamentalmente, su impacto sobre la manera de comunicarnos dejan algo muy claro para quienes nos dedicamos al mundo del marketing o la comunicación: la necesidad constante de actualizar nuestra forma de trabajar, nuestras herramientas, las características de los departamentos dentro de una empresa en los que nos integremos…

A continuación propongo una serie de claves para actualizar tu perfil profesional si trabajas en los ámbitos que he mencionado anteriormente o estás buscando empleo en ellos. Te sugiero que las tengas en cuenta para mantener al día tu currículum en función de lo que se demanda o va a demandar en tu profesión. Están basadas en las principales tendencias empresariales, en las más destacadas de forma específica en estos sectores, que ya os comenté en un artículo anterior, y en las de los recursos humanos en general. Asimismo, he tenido en cuenta las que, en mi opinión, deben ser las principales características actuales y en un futuro inmediato de las áreas de marketing y comunicación tanto en empresas como en otras organizaciones e instituciones.

 

  • BIG DATA (RIGHT DATA): la revista de negocios de Harvard, una de las más prestigiosas del mundo, consideró que el trabajo en la conocida como Ciencia de Datos (Data Science) era el “más sexy del siglo 21”. A pesar de que aún representan una minoría las compañías que lo han incorporado de forma eficiente a la gestión empresarial, se prevé que siga creciendo la demanda de profesionales con conocimientos en esta materia. ¿Por qué? Básicamente porque es preciso saber qué hacer correctamente con la ingente cantidad de datos sobre clientes y usuarios de los que se dispone gracias a Internet para mejorar así la experiencia de estos, la forma de comunicar con ellos, la personalización de productos y servicios, etc. Yo lo estudio principalmente a través de Big Data University, perteneciente a IBM, pero hay otros muchos cursos y másteres muy interesantes. En este enlace tienes una lista muy completa tanto online como presenciales.
  •  MULTIDISCIPLINAR, MULTITAREA: la integración entre las distintas áreas que tienen como principal objetivo la relación con clientes o usuarios es cada vez mayor, así como entre empleados provenientes tradicionalmente de distintas disciplinas y que se unen en torno a retos comunes. Es cierto que aún se demanda especialización para algunos perfiles, pero la tendencia es que estos sean en mayor medida multidisciplinares y capaces de abarcar una diversidad de tareas. En este sentido, la flexibilidad y la capacidad de adaptarse a los cambios son muy valorados.
  • KNOWMAD: formada por las palabras del inglés ‘know’, es decir, saber, y ‘nomad’, que significa nómada, representa uno de los perfiles profesionales más atractivos del momento. Estos sujetos se caracterizan por ser capaces de gestionar su talento y sus conocimientos de forma innovadora en itinerancia, con lo cual son capaces de desarrollar proyectos y de dar salida a su creatividad con otros profesionales en distintos entornos. Si quieres saber más sobre el tema, te animo a ver esta breve entrevista:

  • MARCA PERSONAL: recuerdo que hace unos meses en una conferencia sobre marca personal a la que asistí el ponente indicó que las empresas no quieren trabajadores con marcas personales potentes. Sin embargo, yo creo que esto está cambiando. Las organizaciones están tomando conciencia de la importancia de la gestión del talento en su interior a través de la suma de marcas personales que representen un valor añadido para su propia marca. Esto se debe, entre otras razones, al hecho de que las compañías se han dado cuenta del poder para generar ‘engagement’ que tienen sus propios trabajadores, más allá del poder de la marca corporativa. De este modo, el valor, de esta última, aumenta con la suma de las marcas de los profesionales que la integran. Si quieres conocer algo más sobre este tema puedes consultar algunas de las entradas anteriores que he escrito sobre él, por ejemplo, esta.
  • INVESTIGACIÓN DE TENDENCIAS O COOLHUNTING: gestionar tu marca personal desde la perspectiva del coolhunting o investigación de tendencias te permitirá obtener ventajas competitivas muy claras. Es una manera excelente de mantenerla actualizada y de atribuirle valores que realmente encajan con lo que tu sector está demandando. En este artículo para la Asociación Española de Coolhunting te doy algunas claves sobre cómo hacerlo.
  • COMUNICACIÓN DE VALORES: lo indica, por ejemplo, el Observatorio de Empleo de AgioGlobal entre los conceptos que más despuntarán en 2016 en relación con los recursos humanos: la consolidación de los valores como elemento de gestión. En los casos a los que nos estamos refiriendo, en marketing y comunicación, la correcta transmisión de los valores de una empresa y su conexión con los de la sociedad en los que opera, resulta cada vez más importante. No en vano, estamos pasando de la concepción de la marca desde un prisma corporativo, a la marca social. Es muy importante que lo tengas en cuenta en el desarrollo de tu perfil profesional. Si, además, trabajas este aspecto sobre la base del ‘storydoing’, mucho mejor. En este artículo tienes algunas consideraciones que podrían resultarte de utilidad al respecto.

 

Espero que este post te haya resultado interesante. Si es así te animo a compartirlo. En todo caso, puedes dejar un comentario con tu opinión. Me encantará conocerla.

              Comparto esta entrevista que me han realizado para este interesante blog sobre coolhunting. En ella analizo algunos de los principales aspectos de esta disciplina y tendencias actuales en comunicación y marketing. Gracias a sus autoras por su interés. Ha sido un placer.

THE COOLHUNTER

Si tuviésemos que definirla con una palabra sería TENDENCIA en estado puro. Su pasión por la comunicación y por todo lo que hace la delata. Se encarga de crear y de creer en la marca personal, de ahí su entusiasmo por los detalles y las pequeñas cosas. Esta semana en The Coolhunter entrevistamos a María José Bayo, consultora de comunicación e investigadora de tendencias. Nos ha regalado un trocito de su tiempo para responder nuestras dudas y permitir que la conozcamos un poco más. Os invitamos a quedaros con nosotras, con ella y a visitar cuanto antes su magnífico blog www.mariajosebayo.com

Maria-Jose-Bayo

Buenos días María José, si quisiéramos saber más sobre ti, además de los 140 caracteres de tu biografía de Twitter, ¿Quién es María José Bayo?

                   Definirse a una misma suele ser complicado. No obstante, lo intentaré. Si no recuerdo mal mi perfil de Twitter me presenta como consultora especializada…

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Cuando empiezo a escribir estas líneas me siento conmocionada, como millones de personas en el mundo, por los atentados en París de este viernes 13 de noviembre. No obstante, me gustaría mantener al menos por un instante la frialdad necesaria para hacer una reflexión como periodista. Es cierto que los acontecimientos históricos hay que analizarlos con cierta perspectiva para llegar a entender su dimensión. Sin embargo, creo que en este caso no es difícil percibir que algo ha cambiado irremediablemente en nuestro mundo.

Observo que una tragedia de la relevancia de la que se ha producido en la capital francesa ha sido una prueba también para la profesión periodística. Leo muchísimos comentarios en las redes sociales sobre la ausencia de información instantánea en televisiones de España sobre lo que estaba sucediendo. Muchos, entonces, tal como reconocen, volcaron su deseo de saber en Internet. Y ahí, la inmediatez, la viralidad, etc., convirtieron datos oficiosos en oficiales antes de que lo fueran, fotos de acontecimientos antiguos como si se correspondieran con estos ataques, llevaron a la interpretación errónea de gestos como el apagado de la Torre Eiffel…

Considero que anoche de algún modo las redes sociales ganaron en capacidad informativa a los medios de comunicación tradicionales. Me sorprendió especialmente, por ejemplo, cuanto tardó el diario Le Monde en actualizar su portada digital. En medio del desconcierto y de la búsqueda necesaria de respuestas muchos usuarios de Internet buscaban tuiteros de referencia a través de los cuales seguir las noticias de lo que ocurría en París. Discernir en esta situación entre lo que se corresponde con información contrastada, es decir, con periodismo de calidad, y lo que no, se convierte en una tarea muy complicada.

Por otro lado, los medios de comunicación se han afanado en encontrar el adjetivo más apropiado para tratar de describir la brutalidad de estos terribles sucesos: masacre, horror, carnicería… Todos parecen lejos de representar la barbaridad de estos atentados y en la era de la comunicación visual por excelencia las imágenes terminan significando más que mil palabras. He aquí otra de las principales reflexiones que quiero compartir con mis lectores y lectoras y me encantaría conocer vuestra opinión al respecto.

Antes de la eclosión de los medios sociales de Internet, cuyo ritmo informativo vertiginoso repercute sobre los medios de comunicación tradicionales, se debatía a menudo sobre la pertinencia o no de mostrar imágenes sangrientas de guerras, por ejemplo. En todo caso, las fotografías de los admirados profesionales que cubrían los conflictos bélicos pasaban determinados filtros. Ahora esos filtros se han difuminado y el acceso a vídeos con contenidos terribles sobre lo sucedido es casi instantáneo. Cualquier ciudadano puede transmitir en ‘streaming’ y los medios en muchas ocasiones acaban haciéndose eco.

Hace un momento he visto el vídeo grabado por un periodista de Le Monde durante el ataque a la sala de fiestas en París y me pregunto, ¿es necesario? Una parte de mí prima la información, también visual, y la necesidad de enfrentarnos al horror para tratar de captar su dimensión y, de algún modo, preparar nuestra respuesta como sociedad a partir del sufrimiento. Hay otra parte que se sigue haciendo esa pregunta sobre la conveniencia o no de compartir contenidos como ese.

Cuando logremos salir del estado de shock al que nos ha conducido esta barbarie creo que toda la profesión periodística debería reflexionar sobre todos los cambios que se han producido a partir del desarrollo de los social media y si está respondiendo adecuadamente a esta nueva realidad.

Os animo a comentar y a trasladarme vuestra opinión en relación con este tema. Y, por supuesto, como he venido haciendo en mis perfiles de Facebook y Twitter, transmito una vez más mi máximo cariño y solidaridad con toda Francia en estos duros momentos.

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