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Hace años unos cuantos y unas cuantas en este país clamábamos por una nueva comunicación política y trabajamos para intentar impregnar a los partidos políticos e instituciones gobernadas por estos de esa necesidad. La urgencia por hacer los cambios era cada vez más evidente, al comprobar con los datos que la desafección, el alejamiento de la ciudadanía respecto de la política, iba en aumento. Las formaciones tradicionales introdujeron cambios, pero tan leves, desde su anquilosamiento, que la brecha, agudizada posteriormente por la crisis, se hizo enorme.

 

Llegaron entonces los nuevos partidos que, con la agudeza necesaria para encontrar una oportunidad y responder a las nuevas demandas,  proclamaron la muerte tal como la habíamos conocido de la ‘vieja política’ y el nacimiento, sin marcha atrás, de la ‘nueva política’. Lo curioso, y eso se convirtió en uno de sus principales errores, es que los partidos que ya estaban y que dominaban el escenario político les ‘compraron’ el discurso e hicieron suya en sus intervenciones la apelación a la dicotomía entre las dos supuestas políticas.

 

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Foto: Los líderes de Ciudadanos y de Podemos, Albert Rivera y Pablo Iglesias, respectivamente. (EFE)

 

Estos eran algunos de los aspectos cuya importancia subrayábamos hace casi una década para promover una nueva comunicación política y que han tomado tanta fuerza en la actualidad:

 

  • HORIZONTALIDAD.
  • DIÁLOGO.
  • ESCUCHA ACTIVA.
  • SENCILLEZ.
  • PREDOMINIO DE LO VISUAL
  • CONEXIÓN CON VALORES

 

Entonces, a partir de 2008 fundamentalmente, se produjo la eclosión de las redes sociales y estas se convirtieron en la mejor herramienta para poner en práctica los preceptos de esa nueva forma de comunicar. Las organizaciones surgidas a raíz de la crisis han sabido explorar las posibilidades de estos espacios en Internet y, además, han contribuido, a partir de la demanda de esa potenciación visual a la que me refería antes, a favorecer una simbiosis más perfeccionada entre política y platós de televisión.

 

No obstante, la política, llámase como se llame, sigue siendo tal, con los mismos preceptos, con las mismas bases fundamentales, con los mismos posibles vicios y similares virtudes que antaño, aunque modifique sus prioridades y atienda nuevos valores. Lo que ha cambiado es la manera de comunicarla, tras una evolución que se intuía lógica y necesaria, como planteaba al principio. También ha cambiado el contexto, marcado por los efectos de la crisis vivida. Sin embargo, no nos encontramos ante una nueva política, sino, fundamentalmente, ante una nueva comunicación política.

 

Y tú, ¿qué opinas al respecto? Te animo a comentar en el blog siempre que lo desees, a través de la página de Facebook ‘Comunicación y tendencias’ o de los demás perfiles en redes sociales.

 

 

Hace unos días tuve ocasión de intervenir en un acto sobre Política 2.0 organizado por el PSOE de Huelva. Se trataba de una sesión de trabajo con candidat@s, militantes y simpatizantes, en general, interesados en nuevas formas de Comunicación. El éxito de la convocatoria demuestra el interés que despiertan las redes sociales y su proyección para los partidos políticos en la relación con la ciudadanía.

Como comenté a los asistentes, nadie duda ya de la importancia que tiene Internet para la acción política. Hay que estar, por supuesto, pero no de cualquier manera. En relación con los partidos, hay dos formas principales de participar en estos entornos sociales virtuales: una, se reduce prácticamente a mirarse el ombligo (revisar estadísticas, contar el número de trolls que se es capaz de generar, etc.) y otra, que se centra fundamentalmente en explorar instrumentos para mejorar la acción política.

En la tarea de usar Internet, en general, y las redes sociales, en concreto, para introducir mejoras de manera continua en la relación entre políticos y posibles votantes, entre gobernantes y gobernados, resulta fundamental un concepto: la escucha activa. Esta es una idea importantísima para romper el desapego de la ciudadanía con la Política. Con su aplicación, la gestión es compartida con los ciudadanos, por lo que estos dejan de ser meros destinatarios en el proceso comunicativo.

No en vano nos encontramos en un momento en el que el ciudadano tiene más poder que nunca para hacer llegar sus reacciones a los políticos, de modo que éstos puedan darles una respuesta. Tenemos una responsabilidad enorme. Debemos ser garantes de un nuevo modelo de comunicación y de acción políticas que se orienta  hacia el ciudadano mediante la escucha activa. Estas nuevas formas comunicativas sitúan a las personas en el centro de la gestión política. Por ello en un proceso electoral como el que nos ocupa los candidatos y candidatas deben estar en las redes sociales para dialogar.

ROMPER MUROS

Terminé mi intervención comentando que yo formo parte de una generación que ha tenido que adaptarse progresivamente a las nuevas tecnologías. De hecho mi primer contacto con un ordenador fue en la Facultad, en Primero de Periodismo. No nací con un ipad, un iphone, ni siquiera con un teléfono móvil convencional debajo del brazo. Pertenezco a esa generación de ‘inmigrantes digitales’ frente a la que se encuentran los conocidos como ‘nativos digitales’. Estos últimos se enmarcan, igualmente, en la que en nuestro país es reconocida como la Generación Tuenti.

Los nativos digitales son el presente, pero, sobre todo, son el futuro, por lo que resulta esencial romper muros entre las dos generaciones e implicar a los primeros en la acción política. Sin esa generación el cambio hacia una sociedad mejor no será posible.

(NOTA: post importado desde el blog anterior de la misma autora ‘Enfoque Ciudadano’)

En la antesala del Congreso Regional del PSOE andaluz que se celebra mañana viernes y el próximo sábado en Sevilla me adelanto a bautizarlo como 2.0, no sólo por la importancia que adquirirán las nuevas tecnologías en el desarrollo del mismo, sino por el significado que tendrá esta nueva forma de hacer política dentro del cambio que propugna el propio lema “Ganamos el futuro”.

En la actualidad, cuando mucha gente se aferra a este concepto como marchamo de calidad en el servicio a los ciudadanos o símbolo de vanguardia sin tener muy clara toda su dimensión (a este paso vamos a terminar comiendo jamón 2.0), es fundamental saber distinguir esto de aquello que significa un verdadero compromiso con este nuevo enfoque de la Comunicación.

En este sentido, no me cabe la menor duda de que en el caso al que me he referido al principio estamos ante un auténtico compromiso con una nueva forma de acercar la política a la ciudadanía, con una nueva manera de hacer política más participativa e incluso más atractiva.

Hemos venido observando esto que decimos en las palabras del presidente de la Junta.  A este respecto, Griñán ha marcado el camino para desarrollar en Andalucía una Política (con mayúsculas) en un entorno 2.0 en el que compartir con los ciudadanos y ciudadanas, pero, sobre todo, en el que conversar con ellos y ellas  a través de la ‘escucha activa’.

Hoy, al despertar envuelta en este silencio propio de las mañanas del fin de semana en mi ciudad, me han venido a la memoria recuerdos de donde me encontraba días como éste hace exactamente un año. He recordado el mismo silencio inquietante pero premonitorio que había alrededor de la Casa Blanca aquel 4 de noviembre y apuntando hacia ella los focos de decenas de cámaras de televisión de todo el mundo, instaladas en los edificios de enfrente.

Junto a la Casa Blanca con José Luis Acedo. Noviembre'08

 

Esta semana han corrido ríos de tinta sobre lo mucho, lo poco, lo rápido o lo lento que ha cambiado Estados Unidos, y con este país como motor de cambio, el resto del mundo, desde la victoria de Barack Obama. También se ha escrito mucho sobre cómo su campaña electoral y su elección como presidente de la primera potencial mundial, la manera en que todo ello ocurrió, supuso una revolución en la comunicación política tradicional que venían desarrollando los partidos. No pretendo hablar ahora de eso, sino escribir sobre las sensaciones que todo el proceso provocaron en mí.

Indicación de un colegio electoral en USA'08

 

La impresión de vivir algo histórico, más allá de los límites territoriales de USA, tuvo mucho que ver con la emoción compartida por tantos al escuchar el ‘Yes, we can’  hecho canción, símbolo del deseo generalizado, casi universal, por un tiempo nuevo alejado de guerras injustas (todas lo son, en mi opinión), de capitalismo salvaje, de soberbia, de ausencia de respeto hacia el más débil, de falta de diálogo, de la no participación de la ciudadanía en la toma de decisiones que le afectan, de insolidaridad, de las barreras ficticias por raza, sexo, religión… Del mismo modo, nos emocionaban los discursos escritos por el jovencísimo Jon Fraveau para ser entonados de forma tan brillante por Obama (un colega sostiene que ganó las elecciones en gran medida por su voz).

Cola ante The Washington Post el día después de la jornada electoral para adquirir la edición especial del periódico

De esos días mágicos en Estados Unidos de los que ahora se cumple un año recuerdo los encuentros con periodistas de primer nivel desplazados para cubrir el acontecimiento, entre ellos a Matías Prats y al resto del equipo de Antena 3, a quienes agradezco que me llevaran al hotel desde el aeropuerto; las dudas de algunos taxistas negros respecto a Obama, que me hicieron temer por primera vez un posible exceso de confianza en la victoria; la mesa redonda con Anita Dunn, ahora directora de Comunicación de la Casa Blanca; el almuerzo con Ben Self, de Blue State Digital, empresa encargada de la tan exitosa campaña en Internet del ahora presidente de los Estados Unidos; las colas interminables ante la sede principal de The Washington Post para adquirir un ejemplar de la edición especial sobre las elecciones, que, por cierto, se revalorizó de manera inmediata tanto en los puestos callejeros como en las subastas on line; la fiesta organizada por Ravy Sign en la noche electoral y las lágrimas de algunos asistentes; los abrazos de desconocidos por la calle tras conocer la victoria demócrata; las cervezas en el Post Pub (recomendación de Marc López Plana) en las horas previas al momento de la elección; la engañosa tranquilidad en el despacho de Obama en el Senado… En fin, tantas, tantas cosas que sólo me llevan hacia el recuerdo de haber asistido muy de cerca a uno de los momentos histórico-políticos más importante y emocionante de nuestra vida…

 

Puerta del despacho de Obama en el Senado de los Estados Unidos

 

 

 

 

El PSOE ha presentado hoy un Manifiesto con motivo del Día Mundial de Internet. Creo que es muy completo y recoge algunos de los principales compromisos que reclamamos desde Enfoque Ciudadano. Por ello, nos acabamos de sumar. ¿Y tú? ¿Ya lo has hecho?

manifiestointernet

(NOTA: post importado desde el blog anterior de la misma autora ‘Enfoque Ciudadano’)