Archivos de la categoría ‘Transparencia’

crisis-de-comunicacion

     El acto de votar suele ser, debe serlo, por supuesto, un ejercicio personal consciente que nos empodera en democracia. En él podemos encontrar una serie de componentes conectados con nuestra capacidad de razonar, pero también hallamos elementos emocionales que tratan de ser activados por los políticos en campaña electoral. 

     Podríamos hablar, por tanto, de un voto eminentemente racional cuando responde a preguntas como cuáles son las propuestas de los partidos que mejor conectan con mis valores, cuáles creo que se corresponden con el modelo de sociedad que anhelo, cuál es el partido que presenta una trayectoria más sólida y tiene al candidato mejor formado, etc. 

     Existe también el voto emocional, relacionado principalmente con otros aspectos como cuál es el cabeza de lista que mejor me cae, quién es capaz de generarme más ilusión, quién me transmite más en televisión… Puede estar asimismo basado en la tradición sentimental de pertenencia a una formación, lo cual convierte su elección en algo incondicional. En este aspecto tienen ventaja a priori los partidos con más historia, que deben movilizar a este electorado y asegurarlo para, a continuación, ampliar el espectro de votantes captando la atención de los indecisos.

     Yo hablaría también de otro tipo de voto: el visceral. Este es precisamente al que han apelado, en gran medida, las nuevas formaciones para convertirse en alternativa de gobierno. Hace tiempo escribí que el ascenso de estas opciones novedosas que estaban rompiendo el bipartidismo, mientras dejaban a IU casi en fuera de juego, se debía más a los errores ajenos, que a méritos propios. No obstante, también se han dado estos últimos, evidentemente. 

     Considero que siempre es importante analizar los programas electorales de unos y otros antes de tomar una decisión, pero en estas elecciones del 20 de diciembre en España esta necesidad me parece imperiosa. Después hay que luchar porque se mantengan abiertos cauces de participación que nos permitan exigir su cumplimiento.

     En una campaña electoral que coordiné ofrecíamos uno a uno a los ciudadanos que si lo deseaban uno de los miembros de la candidatura iría a su casa y les explicaría personalmente el programa electoral y resolvería sus dudas, en caso de que las tuvieran. Si lo preferían podían solicitar que se les enviara el documento. Me parecía algo esencial, un derecho ciudadano incuestionable.

     ¿Por qué es tan importante ahora estudiar los programas? España ha vivido años muy complicados en los que, casi sin darnos cuenta, porque estábamos totalmente imbuidos por las exigencias de la crisis, hemos ido perdiendo derechos sociales.  

     Creo que los mejores años de nuestro país están por venir y que deben aprovecharse para consolidar avances ciudadanos, recuperar derechos perdidos y ampliarlos. 

     La crisis ha provocado una reformulación general de valores que, en mi opinión, los nuevos partidos han sabido interpretar mejor y por esa razón principalmente han ido ganando y ganando adeptos. A este tema tan importante de la comunicación política es al que me refiero al hablar de coolhunting político. No creo que sea un aspecto que a la derecha tradicional le preocupe, ya que su ideario suele tener una mínima evolución prospectiva. En cambio, es un asunto que me parece esencial para formaciones progresistas como el PSOE.
 

     El acierto a la hora de conectar con esos valores nuevos o reformulados lleva a la habilidad para movilizar el voto emocional. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que dejarnos dominar por asuntos alejados de la razón a la hora de votar nos puede llevar a optar por el gobernante que mejor nos caía como candidato y acabar así relegando al mejor gobernante.

  

  

 

     Lo más peligroso, a mi juicio, radica en la movilización del voto visceral, ese que, alejado de toda razón, prioriza sentimientos negativos tales como el ansia de castigo o venganza, la rabia o la frustración. Se trata, en todos los casos, de elementos destructivos. Por ello animo a que reflexionemos, antes de dejarnos llevar por él, ya que, al contrario de lo que promueve, unas elecciones deben estar orientadas hacia un cambio constructivo que nos conduzca hacia una sociedad mejor, nunca hacia la destrucción.

Comparto un breve vídeo en el que analizo para Andalucía Emprende TV la importancia de mantener en todo el proceso de emprendimiento una comunicación actualizada, es decir, que esté atenta a las tendencias para dar una respuesta eficaz a las preferencias y necesidades de los consumidores. Este fue el tema elegido para la conferencia que ofrecí minutos antes en una jornada con emprendedores y emprendedoras en El Cubo, en Sevilla.

 

Acto de celebración del Día Europeo de las Fundaciones y Donantes el 1 de octubre de 2015 en Sevilla.

Acto de celebración del Día Europeo de las Fundaciones y Donantes el 1 de octubre de 2015 en Sevilla.

Muy pocas personas fueron capaces de predecir hace unos años, en los comienzos de la crisis financiera, las consecuencias que esta tendría sobre nuestra economía, no solo la española, sino la mundial. La dimensión que adquirió fue tal que hizo que nuestro sistema económico se tambaleara y que aún hoy suframos las consecuencias. Pero si fue complicado anticipar lo que ocurriría en ese sentido, todavía fue más difícil pronosticar los cambios sociales que provocaría esa coyuntura.

La sociedad que conocemos hoy ha sufrido modificaciones muy destacables con respecto a la de antes del inicio de esta etapa tan complicada. Quizá no seamos conscientes de ello por la falta de perspectiva histórica.

Al albor de la crisis económica se registró un cuestionamiento general de todos los elementos o factores que se consideraron culpables de llevarnos a esa situación y, en consecuencia, ha tenido lugar, de forma paralela, una crisis de valores de enorme envergadura. Muchos de los paradigmas que habían servido en cierto modo de guía para varias generaciones, entre ellas la mía, terminaron siendo rechazados como tales.

De la misma manera que en las situaciones de mayores dificultades económicas los hombres y mujeres más emprendedores saben ver una oportunidad, en el marco de una crisis de valores, los más sabios y sabias también son capaces de hallarla. Es así cómo se promueve un replanteamiento de los aspectos de nuestra sociedad que han tenido consecuencias tan negativas y comienzan a impulsarse otros que pueden conducirnos a condiciones mejores para todos y todas.

Sin embargo, la reformulación global de valores, ese necesario examen minucioso de qué ha fallado para que hayamos sufrido efectos tan devastadores y que tiene el objetivo central de darle la vuelta a aquello que se considere destructivo, debe hacerse, en mi opinión, sobre una base sólida. Esta es la que conforman los principios fundamentales de nuestra sociedad, conectados con aspectos como el bien común, la igualdad o la solidaridad.

En este sentido, a mi juicio, ha desarrollado un papel muy importante el conjunto de las fundaciones. Yo tengo el honor de presidir una de ellas, la Fundación Audiovisual de Andalucía (AVA). Se trata de una institución privada sin fin de lucro patrocinada por la Agencia Pública Empresarial de la Radio y Televisión de Andalucía (RTVA). Persigue, entre otros objetivos, difundir el trabajo y contribuir a mejorar la capacitación profesional de los trabajadores y trabajadoras del sector audiovisual en todas sus vertientes. No obstante, en esta comunidad autónoma hay más de 800 fundaciones activas, que inciden sobre sectores muy diversos.

La experiencia adquirida por los años de crisis nos permite dotarnos de más instrumentos para detectar malas praxis empresariales y aislarlas como tales de una forma más rápida y contundente. Asimismo, cada vez son más las empresas e instituciones que realizan un mayor esfuerzo para garantizar un impacto social positivo de sus actividades, yendo incluso más allá de los preceptos clásicos de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). De este modo, analizan no solo los beneficios económicos que les reportan sus productos o servicios, sino los beneficios sociales sobre los que han repercutido favorablemente.

Me parece oportuna y necesaria la celebración el 1 de octubre del Día Europeo de las Fundaciones y Donantes al entenderlo como una jornada de puertas abiertas. Así ciudadanas y ciudadanos de distintos lugares del continente podrán conocer de primera mano cómo estas organizaciones sin ánimo de lucro contribuyen día a día a fomentar más bienestar y mayores avances sociales y económicos, todo ello desde una perspectiva sostenible, sin perder como referencia los principios que comentaba anteriormente.
A veces las fundaciones han sido también víctimas, injustas, a mi entender, de ese cuestionamiento general al que me refería. Las generalizaciones son a menudo el germen de muchas injusticias. Eso me lleva a animar al conjunto de los trabajadores y trabajadoras que forman parte de ellas a que sigamos haciendo un esfuerzo diario por comunicar su labor y garantizar la transparencia de sus acciones. Cuanto más se conozca su trabajo, más capacidad habrá de valorarlo de manera justa.

(Nota: artículo publicado originariamente en fundacionava.org)