Posts etiquetados ‘periodismo’

En los últimos tiempos vemos con frecuencia espacios en los medios de comunicación digitales que destacan lo más visto en su web. Eso provoca un efecto de atracción. Podemos pensar que si algún contenido es el que más éxito tiene podría resultarnos también interesante. Asimismo, es muy común encontrar noticias sobre actualizaciones de estado en Facebook que han conseguido no sé cuántos ‘me gusta’ en poquísimo tiempo o un tuit que logró muchísimos retuits rápidamente. Soy licenciada en Periodismo y llevo años estudiando el impacto de los avances relacionados con Internet sobre la comunicación, pero he de reconocer que aún me sorprende que algunos de estos temas lleguen a ser noticia de portada en medios que he considerado de referencia gran parte de mi vida.

 

A la vez que esto ocurre proliferan portales digitales dedicados a ofrecernos aquello que en ese momento es lo que más circula por la Red. Por supuesto, el sueño de cualquier tuitero o de cualquier persona que se dedica a cuidar diariamente su ‘Fan Page’ de Facebook es conseguir llegar al mayor número de personas en el menor tiempo posible, que la gente comparta su mensaje o que se retuitee sin parar.

 

Hace poco un colega empresario me preguntó que si yo tuviera que hacer un vídeo para llegar a miles de personas con el menor presupuesto posible cómo lo haría. Le contesté que probablemente estuviera equivocado en su enfoque, porque cabía la posibilidad de que entre esas miles de personas no hubiera ninguna del target o público objetivo al que realmente pretendía dirigirse.

 

captura-de-pantalla-2016-09-19-a-las-20-03-46

Imagen de uno de los vídeos más virales de Youtube, titulado ‘Dramatic Chipmunk’.

 

Por otro lado, habrá quien sueñe con ese instante de gloria en el que los informativos se hagan eco de su vídeo con miles de visualizaciones. A veces este material audiovisual enviado por ciudadanos anónimos permite al periodista llegar allí donde no le ha sido posible e ilustrar sus informaciones a través de la mirada de quien lo presenció en primera persona. No obstante, ¿hay algún límite ético que nos haga soltar el móvil ante una escena que podría convertirse en un espectáculo de masas? Pensé en esto al ver hace unos días ilustrar una noticia en televisión con un vídeo realizado con el móvil por una persona que observaba cómo un perrito, abandonado supuestamente por sus dueños durante horas al sol, se caía desde el balcón de la vivienda, después de un largo rato colgado de la reja hasta la que había trepado. No es nuevo, pero se retomó como material documental para contextualizar una información. Si no lo habéis visto, prefiero ahorrar a mis queridos lectores y lectoras ser testigos del sufrimiento de la caída de ese pobre animal. Si he aguantado estoicamente todo el visionado, pese a mi hipersensibilidad en temas como el maltrato animal y el sufrimiento de seres maravillosos como son los perros, es porque tenía interés por ver qué hizo quien lo grababa para ayudarlo, si es que actuó en este sentido. Hay muchos ejemplos similares en Internet.

 

Compartir sin leer

Está claro que lo viral está de moda y que, como he dicho en muchas ocasiones, hemos pasado de la máxima de “la información es poder” a otra: “el poder está en compartir”. Un reciente estudio citado por la revista Forbes indica que casi el 60 por ciento de las personas comparten contenidos en Internet que ni siquiera han leído. Es decir, estas personas interactúan dándole a ‘share’ pero no se detienen a comprobar si realmente les interesa la información más allá del titular. Esto ocurre hasta tal punto que, según señala Forbes en el artículo que enlazo, la web IFLScience.com llevó a cabo un experimento recientemente que consistió en la publicación de un artículo titulado La NASA ha confirmado que la marihuana contiene ADN de Alien, que había sido compartido hasta ese momento 141.000 veces. La supuesta noticia no hablaba de marihuana ni de ADN de alien, simplemente era “una forma de comprobar cuán popular podía hacerse un titular sin ningún sentido y sin contenido”.

 

En una charla reciente con unas amigas periodistas todas coincidíamos en el peligro que esta práctica de compartir sin leer encierra, ya que un mensaje no contrastado o publicado con apariencia seria por cualquiera en cualquier lugar de Internet puede llegar en poco tiempo a miles de personas que quizá le den credibilidad. Consideramos imprescindible desarrollar en los jóvenes una mayor capacidad crítica y formarlos en comunicación para que sepan distinguir aquellas noticias que de verdad lo son de las que no deberían merecer su atención como tales.

 

 

 

La comunicación audiovisual es una de las herramientas más potentes que existen en nuestra sociedad para transmitir valores, en el aspecto positivo, y para perpetuar tópicos y desarrollar estereotipos, en el lado negativo.

A pesar de que en los últimos años, en concreto desde 2012, se ha producido un descenso en el número de horas que la ciudadanía española pasa ante la televisión, la cifra sigue siendo muy significativa. La media se sitúa en las cuatro horas al día, en concreto un total de 243 minutos, según los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2015 recogidos en el Estudio Barlovento.

El televisor ha sido tradicionalmente conocido como la caja tonta, al presuponerse una ausencia de visión crítica por parte de la audiencia. Sin embargo, los contenidos que nos llegan a través de la televisión tienen una fuerza simbólica enorme que, convenientemente conformados desde una estrategia de impacto social positivo, que no tiene por qué producir un alejamiento del objetivo de ganar espectadores y espectadoras, tendrían un poder transformador enorme.

Desde un punto de vista comunicativo, el medio televisivo tiene una capacidad inmensa para llenar nuestras vidas de lo que el lingüista George Lakoff y el filósofo Mark Johnson han llamado “metáforas de la vida cotidiana”. Su conexión por tanto con valores como la igualdad resulta fundamental para seguir avanzando en este sentido.

No obstante, apostar por estrategias de impacto positivo en esta línea no deben reducirse a acciones puntuales e inconexas de responsabilidad social, ni a intentos de cubrir expediente manteniendo ciertos programas con una orientación más formativa. Se trata de garantizar un compromiso global, estratégico, que impregne toda la capacidad comunicativa del medio de manera transversal.

A este respecto realicé este llamamiento en la inauguración de las XV Jornadas Profesionales de la Fundación Audiovisual de Andalucía que puede verse en este vídeo.

 

 

Cuando empiezo a escribir estas líneas me siento conmocionada, como millones de personas en el mundo, por los atentados en París de este viernes 13 de noviembre. No obstante, me gustaría mantener al menos por un instante la frialdad necesaria para hacer una reflexión como periodista. Es cierto que los acontecimientos históricos hay que analizarlos con cierta perspectiva para llegar a entender su dimensión. Sin embargo, creo que en este caso no es difícil percibir que algo ha cambiado irremediablemente en nuestro mundo.

Observo que una tragedia de la relevancia de la que se ha producido en la capital francesa ha sido una prueba también para la profesión periodística. Leo muchísimos comentarios en las redes sociales sobre la ausencia de información instantánea en televisiones de España sobre lo que estaba sucediendo. Muchos, entonces, tal como reconocen, volcaron su deseo de saber en Internet. Y ahí, la inmediatez, la viralidad, etc., convirtieron datos oficiosos en oficiales antes de que lo fueran, fotos de acontecimientos antiguos como si se correspondieran con estos ataques, llevaron a la interpretación errónea de gestos como el apagado de la Torre Eiffel…

Considero que anoche de algún modo las redes sociales ganaron en capacidad informativa a los medios de comunicación tradicionales. Me sorprendió especialmente, por ejemplo, cuanto tardó el diario Le Monde en actualizar su portada digital. En medio del desconcierto y de la búsqueda necesaria de respuestas muchos usuarios de Internet buscaban tuiteros de referencia a través de los cuales seguir las noticias de lo que ocurría en París. Discernir en esta situación entre lo que se corresponde con información contrastada, es decir, con periodismo de calidad, y lo que no, se convierte en una tarea muy complicada.

Por otro lado, los medios de comunicación se han afanado en encontrar el adjetivo más apropiado para tratar de describir la brutalidad de estos terribles sucesos: masacre, horror, carnicería… Todos parecen lejos de representar la barbaridad de estos atentados y en la era de la comunicación visual por excelencia las imágenes terminan significando más que mil palabras. He aquí otra de las principales reflexiones que quiero compartir con mis lectores y lectoras y me encantaría conocer vuestra opinión al respecto.

Antes de la eclosión de los medios sociales de Internet, cuyo ritmo informativo vertiginoso repercute sobre los medios de comunicación tradicionales, se debatía a menudo sobre la pertinencia o no de mostrar imágenes sangrientas de guerras, por ejemplo. En todo caso, las fotografías de los admirados profesionales que cubrían los conflictos bélicos pasaban determinados filtros. Ahora esos filtros se han difuminado y el acceso a vídeos con contenidos terribles sobre lo sucedido es casi instantáneo. Cualquier ciudadano puede transmitir en ‘streaming’ y los medios en muchas ocasiones acaban haciéndose eco.

Hace un momento he visto el vídeo grabado por un periodista de Le Monde durante el ataque a la sala de fiestas en París y me pregunto, ¿es necesario? Una parte de mí prima la información, también visual, y la necesidad de enfrentarnos al horror para tratar de captar su dimensión y, de algún modo, preparar nuestra respuesta como sociedad a partir del sufrimiento. Hay otra parte que se sigue haciendo esa pregunta sobre la conveniencia o no de compartir contenidos como ese.

Cuando logremos salir del estado de shock al que nos ha conducido esta barbarie creo que toda la profesión periodística debería reflexionar sobre todos los cambios que se han producido a partir del desarrollo de los social media y si está respondiendo adecuadamente a esta nueva realidad.

Os animo a comentar y a trasladarme vuestra opinión en relación con este tema. Y, por supuesto, como he venido haciendo en mis perfiles de Facebook y Twitter, transmito una vez más mi máximo cariño y solidaridad con toda Francia en estos duros momentos.

Captura de pantalla 2015-11-14 a las 12.46.18

Os dejo este artículo de opinión en el que reflexiono sobre los crímenes machistas ocurridos este verano en España y el papel de los medios de comunicación en la lucha contra la violencia de género.

CONTRA LOS MONSTRUOS

No voy a cometer el error de juzgar a un presunto asesino antes de que lo haga la Justicia, pese a las evidencias. Y en el caso de que haya sido ese chico detenido en Rumanía el monstruo que ha asesinado a las dos muchachas, tampoco voy a llamarlo loco o demente. La tendencia a asociar demencia y homicidio estigmatiza a los enfermos mentales, que, ni mucho menos, tienen por qué ser asesinos.

Quien las haya matado es simplemente un monstruo, un ser “humano”, lamentablemente, pero ante todo un monstruo cruel. Nos cuesta creer que una persona albergue tanta maldad y, sin embargo, es así.

Los crímenes machistas que se han producido este verano llenarán algunos días más portadas en prensa, portales de Internet o aperturas de informativos en radio o televisión. Pasará entonces la atención sobre ellos y, en consecuencia, sobre una realidad que, no obstante, seguirá ahí y mantendrá en peligro a muchas mujeres.

La violencia machista llevada hasta sus últimas consecuencias es la peor cara de una sociedad que mientras se autodenomina desarrollada relega a la mujer a la posición más débil; en la que se ha cerrado los ojos y los oídos generación tras generación ante casos de maltrato, porque se consideraban “domésticos”; en la que la población femenina debe trabajar una media de 79 días más al año que un hombre para ganar lo mismo por el mismo trabajo; en la que ellas tienen que cotizar once años y medio más que un homólogo masculino para alcanzar la misma pensión (fuente: Informe de UGT); en la que se jalea al “machito más cabrón” y se censura a la “zorra”; en la que lo cojonudo es lo bueno y algo coñazo es lo malo; en la que el feminismo no se considera una defensa de la igualdad, sino una doctrina errática de radicales de izquierda…

Sobre todo, me niego a aceptar que el desarrollo de una sociedad sea esto: un goteo incesante de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas que, tras ocupar nuestra atención informativa unos instantes, quizá unos días, caigan en el olvido, como tantas otras.
Creo que el mejor homenaje que podemos hacer a las víctimas es alzar nuestra voz para que sus casos sigan vivos en nuestra memoria colectiva, para pedir a todos los gobiernos, sin excepción, y empezando por el central, que trabajen de la mano para acabar con esta lacra, para que eduquemos entre todos y todas a las nuevas generaciones en la defensa de la igualdad, en el respeto mutuo, sin distinción de derechos por género…
Seguramente nunca podremos evitar la existencia de monstruos, pero, al menos, podremos lograr que quienes se encuentren ante la terrible situación de enfrentarse a ellos sepan que no están solas. Llevarán la fuerza de nuestra unión, esa vez sí, como sociedad desarrollada.

Sirva este primer post para darte la bienvenida, si has llegado hasta aquí, a mi nuevo blog, que comienza hoy su andadura digital. Tendrá como protagonista principal el análisis de la Comunicación, en todas sus vertientes. Asimismo, pondré el foco sobre las tendencias no sólo en el ámbito comunicativo, sino también en Coolhunting, Marketing, Publicidad, Coaching y Relaciones Públicas, especialmente, además de otras disciplinas, relacionadas con éstas, que puedan resultar puntualmente relevantes.

Espero que los contenidos que comparta sean de tu interés y que a través de ellos me gane tu confianza como autora para que me sigas. Estaré también muy pendiente a tus comentarios y si tienes algún tema que consideres que pueda tener cabida en este espacio te agradeceré que me lo envíes.

‘Comunicación y tendencias’ es toda una declaración de intenciones de estar a la última prácticamente en todo, porque, como irás comprobando a través de mis posts, sostengo que todo comunica y por ello hay que cuidar todos los aspectos si pretendemos hacer una gestión eficaz de nuestra comunicación. Será un placer compartir mis reflexiones contigo y que me ayudes en esa tarea de conocer todas las novedades, para poder anticiparnos juntos a lo que está por venir.

En esta nueva web mariajosebayo.com he conservado muchos de los posts de mi anterior blog, ‘Enfoque Ciudadano’, porque considero que encajan, en gran medida, con los temas que voy a plantear aquí.

Bien, ¿qué te parece?, ¿conversamos?