Posts etiquetados ‘personal branding’

En los últimos días he tenido la oportunidad de analizar en foros muy interesantes aspectos que yo considero fundamentales para alcanzar un liderazgo que resulte inspirador. Una de esas claves se encuentra en una gestión estratégica de nuestra comunicación personal de manera coherente con aquello que somos y con lo que de manera diferencial podemos ofrecer a la sociedad para posicionarnos correctamente.

 

En este caso comparto una charla con el coach Joan Gaya para su grupo de coaching ‘Mujeres extraordinarias’. Él ha considerado que de alguna forma el camino que yo he recorrido para llegar hasta donde me encuentro en estos momentos, mis valores y mi forma de entender el liderazgo femenino podrían resultar de inspiración para las integrantes de este foro. Esto representa un orgullo para mí y, además, es un placer siempre tener la oportunidad de compartir y aprender con otras personas.

 

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Cuando se trabaja en el asesoramiento de un sujeto para la construcción de su marca a partir de una estrategia personal de marketing y de comunicación la formulación correcta de objetivos resulta esencial. Estos deben ser determinados a partir de una tarea previa de análisis de factores relevantes en el posicionamiento, de auditoría, de identificación de valores…

 

Si el individuo para el que se está desarrollando el plan no se siente identificado con los objetivos sugeridos, difícilmente serán alcanzados. Su implicación es fundamental en todo el proceso de ‘personal branding’, no en vano estamos hablando de la gestión de su propia marca. Para ello resulta conveniente que se le motive adecuadamente y que se garantice su participación activa en todo el desarrollo. En este sentido, es necesario que impulse una labor de autoconocimiento que facilite la selección de los valores a través de los cuales quiere diferenciarse. Así debe ser consciente de sus fortalezas, debilidades, aptitudes, necesidades, limitaciones que ha tenido hasta ahora…

 

Asimismo, es preciso que el destinatario del plan formule conjuntamente con el profesional que lo esté acompañando en el proceso los retos que quiera lograr a través de su comunicación personal. Al mismo tiempo hay que garantizar la comprensión y el aprendizaje de las propuestas de acción que se le marquen. Finalmente, la labor de asesoramiento debe ir encaminada a dotarlo de los instrumentos necesarios para que adquiera destreza de modo que, a través de la autodisciplina, mantenga viva su marca personal.

 

Uno de los mayores enemigos en todo este trabajo es toparse con el ego. Como se suele decir popularmente, este puede nublar la vista, por lo que es fundamental dejarlo a un lado, aislarlo, para poder avanzar siendo consciente de las debilidades, pero también de las fortalezas. Un buen plan de marca personal reforzará las segundas para reducir las primeras, siempre desde la convicción de que nadie es perfecto, por lo que difícilmente podríamos sentirnos identificados con marcas que traten de aparentar serlo.

 

Un vez que la persona sea consciente de qué quiere conseguir con su marca y cómo puede lograrlo, lo más importante será que disfrute del camino a recorrer hasta que eso ocurra. Por último, como suelo resaltar, debemos tener en cuenta que una marca está viva, necesita nacer y ser alimentada para seguir creciendo. El trabajo en torno a ella, se corresponda con una empresa, una organización, una institución o un particular, debe ser constante, continuo.

 

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Si quieres mantener al día tus acciones de comunicación y de marketing en este nuevo año que acabamos de estrenar te animo a tener en cuenta estas tendencias, que entiendo que son las más relevantes. Ahora te las expongo brevemente, iré profundizando en cada una de ellas a lo largo de siguientes posts:
CONEXIÓN CON VALORES: la comunicación, ya sea personal, política, pública o empresarial, debe sustentarse en valores y estar permanentemente actualizada para conectar de forma correcta con la realidad social.

– HIPERPERSONALIZACIÓN: se trata básicamente de conectar los productos y servicios con las necesidades más personales de cada consumidor o consumidora, incluso con sus emociones más íntimas.

– EMOCIONAR A TRAVÉS DE ‘STORYDOING’: la estrategia comunicativa tiende a sustentarse sobre la acción, de forma coherente con los valores que se proyectan a través del marketing y la comunicación, es decir, que va más allá del tradicional ‘storytelling’.

– DESARROLLO EN ENTORNOS ‘MULTI’: para alcanzar los objetivos que se marquen es preciso tener en cuenta la evolución de los contextos en los que se desarrolla la comunicación, especialmente el hecho de que han registrado un efecto multiplicador que los convierte, por ejemplo, en multipantalla, multicanal, multidireccional…

– DE LA MARCA CORPORATIVA A LA SOCIAL: el ‘branding’ (la construcción de la marca) pone cada vez más el foco en el exterior, especialmente en el público destinatario y en el impacto social positivo sobre su entorno; de este modo, nos encontramos con marcas más sociales, comprometidas y activas.

– COCREACIÓN MASIVA: me refiero al poder colectivo de la construcción, reconstrucción e incluso deconstrucción de los contenidos comunicativos emitidos; se hace mediante la viralidad, lo cual conlleva, asimismo, una customización de la comunicación.

PRIORIDAD A LO VISUAL: continúa reforzándose la apuesta por elementos muy visuales como la ilustración o la animación.

Comparto a continuación este artículo sobre la aplicación de la investigación de tendencias al personal branding, que he publicado para la Asociación Española de Coolhunting:

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Muchas personas están dotadas de un gran talento que sería un valor añadido seguro para cualquier empresa o proyecto de emprendimiento. Sin embargo, sus perfiles se hallan dispersos en medio de un mercado saturado, en el que si no saben ‘venderse’ a sí mismos probablemente pasarán desapercibidos. La diferenciación, por tanto, se convierte en una necesidad, en un punto clave para alcanzar el éxito profesional en el contexto actual. Pero, ¿cómo es posible hacerlo? Una de las herramientas fundamentales, en este sentido, es el desarrollo de la marca personal o personal branding. Además, para que resulte efectiva propongo la aplicación del coolhunting en su gestión.

Comencemos por una definición de qué se considera marca personal. La conforman principalmente los valores asociados a una persona y que le permiten diferenciarse a través de una correcta estrategia de posicionamiento. Se trata de concebirse a uno mismo o a una misma como una marca y aplicar a partir de ahí procesos comunicativos y herramientas propias del marketing para definirla, transmitirla y cuidarla. Todo ello podría permitirnos alcanzar un mayor éxito en las relaciones sociales y profesionales. En este proceso las redes sociales serán nuestras aliadas, ya que representan un excelente escaparate para nuestra marca, que podremos dinamizar con una estrategia acertada de inbound marketing, por ejemplo, y con un correcto planteamiento de networking.

Cuidar nuestra marca personal nos ayudará, por un lado, a promover relaciones profesionales y personales más productivas, y, además, contribuirá a que consigamos los objetivos que nos hayamos marcado. Igualmente, nos permitirá generar engagement y conseguir embajadores de nuestra marca, que nos darán más visibilidad.

Sin embargo, no todo vale en este ámbito, por supuesto. Imaginad al mejor chef del mundo cocinando un plato con un planteamiento magnífico pero que utilice materia prima de bajísima calidad y trate de camuflar este hecho. La obra sería un fraude. Todos y todas tenemos aptitudes y valores que nos convierten en seres únicos. En todo caso, la marca personal debe basarse en la verdad. Asimismo, controlar la comunicación personal no significa fingir, y es preciso mantener la coherencia entre lo que transmitamos a través de esta y nuestro comportamiento. Por otro lado, es necesario que tengamos muy presente que el trabajo en personal branding ha de ser constante.

Cuando trabajemos todos estos aspectos no debemos tratar de presentarnos como el mejor o la mejor en todo. Cada uno y cada una de nosotros, con nuestras debilidades, nuestras experiencias, nuestros anhelos, nuestras fortalezas… somos un valor y tenemos que ser conscientes de ello. Con una estrategia de marca personal correcta ese valor seguirá ampliándose con el que le irán dando otras personas. Existe una tendencia, además, en comunicación que expone como un valor positivo la imperfección. Ninguno de nosotros y de nosotras es perfecto, por lo que es difícil que nos sintamos identificados con marcas que pretendan presentarse como perfectas.

En consecuencia, en la construcción de nuestra marca no debemos acomplejarnos por nuestros defectos. Esto no quiere decir que los amplifiquemos innecesariamente. Hay que ser natural y transparente, aunque manteniendo siempre en la medida de lo posible el control sobre la comunicación personal. Si trabajamos un concepto clave como la adaptabilidad podremos ser más eficaces a la hora de responder a los cambios. También debemos tener en cuenta que si conseguimos vincular nuestra marca con emociones, será más memorable.

Resulta igualmente relevante promover una construcción colectiva, de manera que otras personas aporten y enriquezcan nuestro personal branding. Del mismo modo, conviene dar un paso más allá del storytelling y trabajar el storydoing. Un relato personal basado en la acción tendrá más posibilidades de alcanzar la pretendida diferenciación.

La importancia del coolhunting

Por otra parte, cuando hablamos de coolhunting nos referimos a una disciplina que nos permite, a través de la investigación de tendencias, anticipar el futuro para ganar ventajas competitivas en el presente. Consiste en la identificación de indicios en el entorno para predecir posibles cambios en los valores, preferencias y hábitos de los consumidores. Se trata, en cierto modo, de aprender a observar, de desarrollar una manera de mirar para captar innovaciones, entender por qué surgen y determinar si pueden ser el inicio de una tendencia.

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Los coolhunters, que no son solo profesionales vinculados al mundo de la moda, como ocurría originariamente, monitorizan datos relevantes para un sector y los interpretan de tal modo que ayudan a tomar decisiones estratégicas. Estas podrían significar incluso una readaptación de modelos de negocio.

Nos encontramos ante una disciplina en auge, que adquiere importancia por el contexto social y económico en el que nos encontramos. Por ende, muchas empresas de diferentes ámbitos contratan a estos investigadores de tendencias para realizar informes que les permitirán adelantarse a su competencia.

El período vital de muchos productos se acorta y hay que estar muy atentos a los cambios. Además, las compañías se encuentran con consumidores cada día más poderosos, con un acceso más fácil que antaño a la información y que interactúan en entornos sobresaturados informativamente. Nos referimos a los ‘prosumidores’. El coolhunting permite dar respuesta a dos necesidades actuales para las empresas: una, la de innovar para posicionar productos, servicios o marcas en mercados saturados y con fronteras diluidas por Internet, y, en segundo lugar, la de dar respuesta al nuevo perfil de consumidores que tienen más poder que nunca en la construcción de la marca y son más críticos, porque cuentan con más información a través de la Red.

Claves para aplicar coolhunting al branding

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, ¿por qué podría ser útil la aplicación del coolhunting al branding?

– Porque permitirá detectar e interpretar indicios de cambio que afecten a la marca.

– Porque asegurará una mayor adaptación de la oferta a la demanda real.

– Porque ayudará a alinear los valores de la marca con los realmente aceptables por el entorno social en el que se presente.

– Porque favorecerá la diferenciación de la marca.

– Porque contribuirá a innovar, pero no de manera impulsiva, sino a través del análisis de los beneficios de asumir lo marcado por las tendencias y de los riesgos de no hacerlo.

– Porque desarrollará un sistema de monitorización para estar al día de las novedades en el sector y eso facilitará la anticipación.

Estos son los pasos que propongo para trabajar la marca personal desde el coolhunting:

Conocerse: tomar conciencia de nuestras capacidades, de nuestras aptitudes, aspiraciones, limitaciones que hemos tenido hasta ahora…

Auditar nuestra imagen.

Investigar nuestro sector mediante la observación de indicios de cambio, posibles tendencias, y determinar dónde podríamos tener oportunidades, nichos de mercado.

– Marcarnos objetivos, pensar hacia dónde queremos dirigir nuestros pasos.

Diseñar nuestro Plan Estratégico de Comunicación Personal.

Desarrollar las acciones de comunicación.

Finalmente, es muy importante que planteemos nuestra marca como un elemento innovador en un mercado que, como hemos destacado previamente, está saturado. La anticipación también es básica y podremos lograrla al observar continuamente indicios, pistas que podrían apuntar hacia cambios en el ámbito en el que vayamos a promover aquella. A este respecto, será conveniente detectar innovadores, early adoptes y trendsetters en nuestro ámbito profesional y hacerles un seguimiento continuado.

Al observar indicios nos preguntaremos si podría tratarse de tendencias y estimaremos, tras su análisis, si podría resultar útil su aplicación a nuestra marca personal como valores asociados a ella. En este punto, es conveniente insistir en una idea: atribuir valores a tu personal branding en función de los resultados de tu investigación de tendencias no significa fingir o mentir, implica disponer de oportunidades de posicionamiento y diferenciación en tu sector. Como dije con anterioridad, todo este trabajo debe sustentarse sobre la verdad y la coherencia, entre otros aspectos. Tu marca personal requiere constancia, mantenla viva.

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Hace unos días compartí en este blog una ponencia sobre marca personal en la que analizaba la importancia que tiene trabajar este concepto para posicionarnos correctamente en nuestro sector profesional. Todos y todas dejamos huellas. No obstante, la diferencia principal entre aplicar o no a ese rastro el ‘Personal branding’, que es como nos referimos en inglés a la construcción de marca personal, es la capacidad de gestionarlo correctamente en función de unos objetivos, con un planteamiento estratégico.

En dicha presentación planteaba los beneficios de aplicar el ‘Coolhunting’ al desarrollo de nuestra marca personal, ya que de ese modo podríamos detectar los valores en nuestro ámbito de actuación que nos permitan diferenciarnos, algo esencial en mercados saturados.

Hay un aspecto que considero muy interesante en el ‘Personal branding’ y que representa una tendencia con la que se alinean cada vez en mayor medida grandes empresas en la gestión de su marca corporativa. Me refiero a la importancia del relato, pero no al estilo tradicional que estableció la generalización del ‘storytelling’ como herramienta de marketing, sino con una orientación clara hacia la acción, basada en ejemplos reales.

Mi consideración de la relevancia de este tema cuando una persona decide trabajar consigo como si se tratara de una marca a la que hay que cuidar, posicionar, diferenciar, entre otros aspectos, tiene que ver con mi reivindicación de una comunicación basada en valores. Este es uno de los principios en los que baso mi trabajo y que ha impregnado de forma transversal, o al menos eso he pretendido, las publicaciones en este blog. Este modelo comunicativo, que encaja de manera clara con tendencias empresariales actuales como el impacto social positivo, podría contribuir a recuperar la confianza en las organizaciones en general. Es así porque permite conectar las características asociadas a la marca con los valores de sus consumidores o usuarios y, además, lo hace a través de una acción coherente con éstos. Por tanto, tiene más que ver con lo que muchos expertos han venido a llamar ‘storydoing’. A este respecto, se pueden consultar, por ejemplo, las reflexiones de los consultores Melvin Peña o Antoni Gutiérrez-Rubí.

La evolución del ‘storytelling’ al ‘storydoing’ se refiere al relato orientado a la acción, precisamente porque es ésta última la que da sentido al primero, la que lo llena de contenido. En mi opinión, este tema es fundamental en Comunicación, porque nos permite pasar de la historia vacía de ejemplos, cuya capacidad de convicción se basa, sobre todo, en la habilidad a la hora de ser contada, al relato desarrollado a partir de las experiencias propias que lo convierten en ejemplar. En consecuencia, consiste en un paso más desde el decir hacia el hacer, desde la emoción a través de las palabras a la capacidad de emocionar mediante las acciones y eso cuando hablamos de gestionar nuestra marca personal resulta especialmente relevante.