Hace unos días compartí en este blog una ponencia sobre marca personal en la que analizaba la importancia que tiene trabajar este concepto para posicionarnos correctamente en nuestro sector profesional. Todos y todas dejamos huellas. No obstante, la diferencia principal entre aplicar o no a ese rastro el ‘Personal branding’, que es como nos referimos en inglés a la construcción de marca personal, es la capacidad de gestionarlo correctamente en función de unos objetivos, con un planteamiento estratégico.

En dicha presentación planteaba los beneficios de aplicar el ‘Coolhunting’ al desarrollo de nuestra marca personal, ya que de ese modo podríamos detectar los valores en nuestro ámbito de actuación que nos permitan diferenciarnos, algo esencial en mercados saturados.

Hay un aspecto que considero muy interesante en el ‘Personal branding’ y que representa una tendencia con la que se alinean cada vez en mayor medida grandes empresas en la gestión de su marca corporativa. Me refiero a la importancia del relato, pero no al estilo tradicional que estableció la generalización del ‘storytelling’ como herramienta de marketing, sino con una orientación clara hacia la acción, basada en ejemplos reales.

Mi consideración de la relevancia de este tema cuando una persona decide trabajar consigo como si se tratara de una marca a la que hay que cuidar, posicionar, diferenciar, entre otros aspectos, tiene que ver con mi reivindicación de una comunicación basada en valores. Este es uno de los principios en los que baso mi trabajo y que ha impregnado de forma transversal, o al menos eso he pretendido, las publicaciones en este blog. Este modelo comunicativo, que encaja de manera clara con tendencias empresariales actuales como el impacto social positivo, podría contribuir a recuperar la confianza en las organizaciones en general. Es así porque permite conectar las características asociadas a la marca con los valores de sus consumidores o usuarios y, además, lo hace a través de una acción coherente con éstos. Por tanto, tiene más que ver con lo que muchos expertos han venido a llamar ‘storydoing’. A este respecto, se pueden consultar, por ejemplo, las reflexiones de los consultores Melvin Peña o Antoni Gutiérrez-Rubí.

La evolución del ‘storytelling’ al ‘storydoing’ se refiere al relato orientado a la acción, precisamente porque es ésta última la que da sentido al primero, la que lo llena de contenido. En mi opinión, este tema es fundamental en Comunicación, porque nos permite pasar de la historia vacía de ejemplos, cuya capacidad de convicción se basa, sobre todo, en la habilidad a la hora de ser contada, al relato desarrollado a partir de las experiencias propias que lo convierten en ejemplar. En consecuencia, consiste en un paso más desde el decir hacia el hacer, desde la emoción a través de las palabras a la capacidad de emocionar mediante las acciones y eso cuando hablamos de gestionar nuestra marca personal resulta especialmente relevante.

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comentarios
  1. […] personal branding. Del mismo modo, conviene dar un paso más allá del storytelling y trabajar el storydoing. Un relato personal basado en la acción tendrá más posibilidades de alcanzar la pretendida […]

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