Periodismo y redes sociales ante los atentados de París

Cuando empiezo a escribir estas líneas me siento conmocionada, como millones de personas en el mundo, por los atentados en París de este viernes 13 de noviembre. No obstante, me gustaría mantener al menos por un instante la frialdad necesaria para hacer una reflexión como periodista. Es cierto que los acontecimientos históricos hay que analizarlos con cierta perspectiva para llegar a entender su dimensión. Sin embargo, creo que en este caso no es difícil percibir que algo ha cambiado irremediablemente en nuestro mundo.

Observo que una tragedia de la relevancia de la que se ha producido en la capital francesa ha sido una prueba también para la profesión periodística. Leo muchísimos comentarios en las redes sociales sobre la ausencia de información instantánea en televisiones de España sobre lo que estaba sucediendo. Muchos, entonces, tal como reconocen, volcaron su deseo de saber en Internet. Y ahí, la inmediatez, la viralidad, etc., convirtieron datos oficiosos en oficiales antes de que lo fueran, fotos de acontecimientos antiguos como si se correspondieran con estos ataques, llevaron a la interpretación errónea de gestos como el apagado de la Torre Eiffel…

Considero que anoche de algún modo las redes sociales ganaron en capacidad informativa a los medios de comunicación tradicionales. Me sorprendió especialmente, por ejemplo, cuanto tardó el diario Le Monde en actualizar su portada digital. En medio del desconcierto y de la búsqueda necesaria de respuestas muchos usuarios de Internet buscaban tuiteros de referencia a través de los cuales seguir las noticias de lo que ocurría en París. Discernir en esta situación entre lo que se corresponde con información contrastada, es decir, con periodismo de calidad, y lo que no, se convierte en una tarea muy complicada.

Por otro lado, los medios de comunicación se han afanado en encontrar el adjetivo más apropiado para tratar de describir la brutalidad de estos terribles sucesos: masacre, horror, carnicería… Todos parecen lejos de representar la barbaridad de estos atentados y en la era de la comunicación visual por excelencia las imágenes terminan significando más que mil palabras. He aquí otra de las principales reflexiones que quiero compartir con mis lectores y lectoras y me encantaría conocer vuestra opinión al respecto.

Antes de la eclosión de los medios sociales de Internet, cuyo ritmo informativo vertiginoso repercute sobre los medios de comunicación tradicionales, se debatía a menudo sobre la pertinencia o no de mostrar imágenes sangrientas de guerras, por ejemplo. En todo caso, las fotografías de los admirados profesionales que cubrían los conflictos bélicos pasaban determinados filtros. Ahora esos filtros se han difuminado y el acceso a vídeos con contenidos terribles sobre lo sucedido es casi instantáneo. Cualquier ciudadano puede transmitir en ‘streaming’ y los medios en muchas ocasiones acaban haciéndose eco.

Hace un momento he visto el vídeo grabado por un periodista de Le Monde durante el ataque a la sala de fiestas en París y me pregunto, ¿es necesario? Una parte de mí prima la información, también visual, y la necesidad de enfrentarnos al horror para tratar de captar su dimensión y, de algún modo, preparar nuestra respuesta como sociedad a partir del sufrimiento. Hay otra parte que se sigue haciendo esa pregunta sobre la conveniencia o no de compartir contenidos como ese.

Cuando logremos salir del estado de shock al que nos ha conducido esta barbarie creo que toda la profesión periodística debería reflexionar sobre todos los cambios que se han producido a partir del desarrollo de los social media y si está respondiendo adecuadamente a esta nueva realidad.

Os animo a comentar y a trasladarme vuestra opinión en relación con este tema. Y, por supuesto, como he venido haciendo en mis perfiles de Facebook y Twitter, transmito una vez más mi máximo cariño y solidaridad con toda Francia en estos duros momentos.

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Autor: mariajosebayo

Soy periodista, consultora de Comunicación Estratégica y experta en Gestión de la Comunicación Política y Electoral. Recientemente he fundado María José Bayo Comunicación, empresa que ofrece un asesoramiento experto en Comunicación, además de formación en este ámbito. He sido consejera en el Consejo de Administración de Radio Televisión de Andalucía (Canal Sur) durante 11 años. Actualmente soy directora general para Andalucía de la asociación International Business Women (IBWomen). Fui elegida una de las diez expertas con mayor proyección y capacidad de influencia dentro del Top 100 Mujeres Líderes de España en 2016. Además, formo parte del Comité de la iniciativa Mujeres Líderes de las Américas de la OEA y la Fundación Ciencias de la Documentación. Igualmente, me han designado integrante del Consejo Mentor (Comité de Honor) de AMCES (Mentoring). Entre 2015 y 2018 fui presidenta de la Fundación Audiovisual de Andalucía. Además, me han elegido mujer influyente dentro de la red de Mujeres Influyentes de España promovida por WomanTalent. Asimismo, soy embajadora de la red profesional Woments, mentora de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) y experta externa para la Comisión Europea. Me he formado en Liderazgo en la Innovación en una de las universidades más prestigiosas del mundo, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). He ofrecido conferencias en universidades y en congresos y jornadas de ámbito nacional e internacional. Me apasiona compartir conocimiento y aportar valor a través de la formación. Anteriormente he sido delegada provincial de la agencia de noticias Europa Press y portavoz del Consejo Asesor de RTVE en Andalucía. Como experta en gestión de la comunicación política y electoral he asumido responsabilidades en posiciones muy relevantes con interacción directa, por ejemplo, con presidentes autonómicos y portavoces parlamentarios. Mantengo vivo mi compromiso social mediante el impulso de iniciativas solidarias desde la conciencia del poder transformador que puede tener la Comunicación para avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria. Me ilusiona especialmente haber recibido reconocimientos como el de Cruz Roja en 2018 o mi nominación en 2019 como Onubense del Año en la categoría de "Solidaridad y valores humanos".

2 pensamientos

  1. Como gráfico, claro que estoy de acuerdo en la importancia de la imagen en estos casos, por muy dura que pueda resultar. Por qué suavizar la realidad? Por qué no mostrar la salvajada recién cometida? No se estaría de esa manera restando gravedad al hecho?

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