La mayoría de los comentarios a las entradas en este blog sobre el uso de las redes sociales en la Política hacen referencia al desconocimiento generalizado sobre estas herramientas por parte de los representantes públicos. El ‘analfabetismo digital’, al que hace referencia Lidia Fernández en su aportación a ‘La Política se desnuda’, se pone sobre todo en evidencia cuando los políticos que están dentro de ese grupo de ‘inmigrantes digitales’ trata de establecer un diálogo efectivo con los ‘nativos digitales’.
Uso aquí dos términos acuñados por Marc Prensky para analizar uno de los problemas fundamentales del sistema educativo norteamericano, al no dar respuesta a las necesidades de estudiantes que presentan diferencias radicales respecto a aquéllos para quienes fue ideado el actual sistema de enseñanza. La división entre ‘digital natives’ y ‘digital inmigrants’ es también aplicable a la Comunicación Política. Entre los primeros se encuentran quienes han crecido en un entorno tecnológico y tienen, en consecuencia, formas peculiares de entender las TICs y de aplicarlas. Entre los segundos estamos quienes no nos criamos rodeados de nuevas tecnologías e incorporamos ya creciditos el uso de Internet a nuestra cotidianidad.
Probablemente en España la primera generación de ‘nativos digitales’ sea a la que Tuenti ofrece una plataforma de comunicación en comunidades de amigos hecha justamente a su medida. Sin embargo, la mayoría de los políticos que actualmente ocupan cargos de responsabilidad son ‘inmigrantes digitales. Actualmente en Comunicación Política es imprescindible tener en cuenta esa brecha. ¿Es posible que los partidos usen el mismo lenguaje hoy que hace unos años para buscar la implicación de un chico o una chica de 18 años? Evidentemente no.
