El acervo pseudopolítico está cargado de ciertas reflexiones alejadas de la realidad y repetidas una y otra vez en voz alta, que comienzan a asumirse como ciertas por parte de muchos, pese a que entrañan considerables riesgos para la propia Política. Estas pretendidas máximas cuyos padrinos se encargan de defender, si es preciso hasta con uñas y dientes, no son más que meras generalizaciones, pretenciosas desconsideraciones o percepciones erróneas.
He estado pensando en una primera lista tras asistir a una acalorada discusión en la que una conocida no atendía a ningún argumento que cuestionara lo que ella había visto en Televisión sobre un alcalde. Otras son de las que me ponen en alerta cada vez que hay algún debate sobre estos temas en el que participo y el resto probablemente estén rescatadas del estudio o la práctica diaria de la Comunicación Política:
– Es verdad, lo he visto en la tele: en honor a la conocida a la que me refería la primera no podía ser otra. Esto es tan viejo y recurrente como simplista. La Televisión informa y habitualmente muy bien, pero eso no significa que un busto parlante por salir en este medio esté irremediablemente en posesión de la verdad. No siempre ocurre y en nuestra capacidad crítica está el poder de discernir entre quien merece nuestra confianza y quien no.
– Todos los políticos son iguales: es una de las que más me irrita por la gran injusticia que supone poner a la misma altura a todos los que se dedican a la Política. Superar esta visión instaurada en una parte demasiado grande de la sociedad es uno de los retos que tenemos por delante, especialmente quienes nos dedicamos a la Comunicación.
– Todos los políticos van a ganar dinero: ésta está relacionada con la anterior y resulta igual de injusta.
– No me gustan las campañas en España, porque se han ‘americanizado’: la ‘americanización’ en los procesos electorales se refiere sobre todo a la profesionalización, pero frecuentemente quienes utilizan este concepto lo hacen para desacreditar los intentos de buscar una excesiva espectacularidad.
– Un consultor político no puede ser independiente: esta forma de pensar tan generalizada en España es, en mi opinión, la que frena aún el desarrollo de esta profesión en nuestro país, mientras en otros, principalmente en Estados Unidos, tiene un gran auge.
– Lo que ‘vende’ en política es la confrontación: no siempre es negativo confrontar, si se hace con amplitud de mira. Mal nos irá, en cambio, si reducimos nuestro proyecto a eso desde la perspectiva exclusiva del desgaste del adversario. Y si no, propongo un repaso de la campaña de Barack Obama.
– Si un candidato gana es porque lo vale, si pierde es porque estaba mal asesorado: ésta me sirve de guiño a todos mis amigos consultores.
